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Depresión como entidad
médico psiquiátrica
Dra.Teraiza E. Meza R.
28
septiembre de 2007
RESUMEN:
La depresión como entidad
medico-psiquiátrica; en donde confluyen factores de tipo
neurobiológicos, neuroendocrinos, diátesis genética,
psicológicos, y sociales obligan al clínico a tomar de la
mano ḿultiples herramientas
para obtener la etiología exacta, que le permita dilucidar
entre los acontecimientos intranpsíquicos y el
desequilibrio en la homeostasis del individuo. Determinando
a partir de datos clínicos y comprobando por pruebas de
laboratorio. Para aumentar de esta manera la eficacia
psicofármaco – terapéutica.
Palabras claves:
Depresión.
Bases biológicas. Antidepresivos
SUMMARY:
Depresión a medical and psychiatric
entily in which converge neurobiologic, neuroendocrino,
genetic diatesis, psychological and social factors, obliges
the clinical to use several tools to determine the exact
etiology this fact enables him her to distinguish between
psychic and the patients imbalance in homeostasis . Based on
clinical data and test run in laboratory it increasing the
psychofarmacology – psychotherapy effectiveness.
Key words: Depression.
Biological bases. Antidepressants.
INTRODUCCION:
La
depresión constituye un reto para el
clínico en la consulta diaria por la multiplicidad de los
factores etiológicos. El depurar los aspectos
neurobiológicos, neuroendocrinos, mas las variables sociales
y psicológicas del individuo, hacen que la depresión no solo
sea una entidad psiquiátrica sino también, un síntoma de
enfermedades somáticas, y/o la manifestación de los factores
sociales que afectan al individuo. En un estudio realizado a
nivel ambulatorio del estado Mérida en el año 2001 en el que
se evaluó a través del cuestionario Premier MD a un total de
376 pacientes que acudieron a la consulta de medicina
general, se encontró que el 39% tenían sintomatología
depresiva, y de este grupo el 13% compartían criterios para
depresión mayor (1). Esta descrito que la depresión empeora
el curso de una serie de enfermedades y la co-morbilidad
medica agrava los trastornos depresivos.
Por otra parte las variaciones
farmacodinámicas y farmacocinéticas de los medicamentos,
puede exacerbar o disminuir la acción farmacológica de los
agentes sistémicos y/o de los antidepresivos Por ello la
razón de la presente revisión, en la cual, se intenta
realizar una síntesis que permita al clínico un diagnostico
adecuado y completo de la sintomatología afectiva, tomando
en cuenta la co-morbilidad medico-psiquiátrica.
DEFINICION:
Según el DSM IV-TR los Trastornos
Depresivos se definen como la presencia de cinco (o
más) de los siguientes síntomas durante un período de 2
semanas, los cuales representan un cambio con respecto a la
actividad previa del individuo; uno de los síntomas debe
ser: Un estado de ánimo depresivo o pérdidas de interés o
de la capacidad para el placer.
Se debe acompañar de por lo menos 4 de los siguientes
síntomas: Pérdida o aumento importante de peso sin hacer un
régimen dietético (p. ej., un cambio de más del 5 % del peso
corporal en 1 mes). Insomnio o hipersomnia. Agitación o
lentitud psicomotora. Fatiga o pérdida de energía.
Sentimientos de inutilidad o de culpa excesiva o inapropiada
(que pueden llegar a ser delirantes), no los simples
autoreproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo.
Disminución de la capacidad para pensar, concentrarse, e
indecisión. Pensamientos recurrentes de muerte, ideación
suicida sin un plan específico y/o una tentativa de
suicidio.
Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos
directos de una sustancia (p. ej., una droga, un
medicamento) o una enfermedad médica (p. ej.,
hipotiroidismo).
Los síntomas no se explican mejor por la presencia de un
duelo (p. ej., después de la pérdida de un ser querido),
persisten durante más de 2 meses o se caracterizan por una
acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de
inutilidad, ideación suicida, síntomas psicóticos o lentitud
psicomotora (2).
En el DSM IV TR se establece la
diferencia entre un Trastorno Depresivo (TD) como entidad
psiquiátrica, con la sintomatología depresiva que acompaña a
las enfermedades somáticas y los factores sociales
desencadenantes de una reacción depresiva (como respuesta a
un hecho vital).
En un estudio realizado por Alan K.
Koike, Jurgen Unutzer, Kennth B Wells 2002, con 1356
pacientes que cumplían con los criterios diagnósticos de
depresión mayor y distimia. Encontraron que un 43% de
ellos presentaban co-morbilidad medica,
la cual entorpecía el adecuado manejo de la patología
psiquiátrica; por otra parte un grupo de 46 pacientes con
enfermedades medicas crónicas tales como migraña, artritis
reumatoides, ulcera gástrica, asma, diabetes, enterocolitis,
tiroideopatía, angina, epilepsia, cáncer, entre otras,
presentaban depresión, entorpeciendo este la evolución del
cuadro (3).
A continuación se enumeran diferentes
entidades médicas que cursan con sintomatología depresiva y
algunos enfoques para su tratamiento farmacológicos.
A. CARDIOPATIAS:
A.1. SINDROME DE MUERTE SUBITA:
Frassure-Smith et al en 1996,
reportaron que aquellos pacientes que cursaban con arritmia
ventricular, desequilibrio autonómico y cambios en la
función plaquetaria, acompañado con un episodio depresivo no
tratado, tenían un mayor riesgo de muerte súbita cardiaca;
mas específicamente refieren que aquellos pacientes que
cursan con mas de 10 contracciones ventriculares
prematuras/hora y una fracción de eyección ventricular
izquierda menor de 35% son los mas propensos.
Un antidepresivo recomendado es el
bupropion, compuesto feniletilaminico con perfil
noradrenérgico – dopaminérgico en su acción y carente de
efecto dependiente de la trasmisión colinérgica,
serotoninérgica o bloqueo alfa, razón por la cual no produce
efectos adversos en la presión arterial, gastrointestinal y
área cognitiva (4). El bupropión mejora la tasa de
abstinencia al tabaquismo y ayuda a los pacientes infartados
fumadores. Solo esta contraindicado en los trastornos
convulsivos por disminuir el umbral (5).
A.2.
SÍNCOPE
Clínicamente el paciente refiere desmayos (síncope), durante
el ejercicio físico, en momentos de emoción intensa (p. ej.
temor, ira o dolor) o en presencia de un sonido fuerte o
alarmante (5).Las personas que lo parecen se encuentran en
buen estado de salud; generalmente son niños y adultos
jóvenes. Esta asociado a cuadros depresivos con
sintomatología ansiosa (Everson 1996, Barefort 1996) (5).
Los fármacos de acción central, como los inhibidores de la
recaptación de serotonina y o la yohimbina, pueden ser
útiles para amortiguar los centros reflejos centrales
involucrados en los mecanismos neurocardiógenicos (J. Am
Coll Cardiol 1999;33:66) ( 5)
A.3. CARDIOPATIA CORONARIA:
Ariyo y col. (2000) reportaron que el riesgo de enfermedad
coronaria en personas deprimidas es de un 40% mayor que los
controles, y el riesgo de muerte en enfermos coronarios es
de casi un 60% (6). El Dr. Julio Acosta M. de la consulta de
cardiología de la Policlínica Metropolitana (Caracas,
Venezuela) estudio durante el primer semestre del año 2003 a
un grupo de pacientes y los comparo con pacientes
consecutivos similares del año 1993.
Encontrando varios hallazgos interesantes(6):
A.3.1. Los pacientes con sintomatología depresiva asociada a
condiciones fisiopatológicas cardiacas de base, se complican
gravemente y pueden causar eventos clínicos cardiovasculares
potencialmente fatales. Entre estos se encuentran:
disfunción endotelial y trombosis (Broadley y col, Heart
2002)..
En la génesis de su fisiopatología, los pacientes deprimidos
tienen una severa reducción de la función vasodilatadora del
endotelio provocadas por diferentes condiciones bioquímicas,
entre ellas activación de la angiotensina II, exceso
oxidativo y la excreción inadecuada de citokinas y ácidos
grasos proinflamatorios y protromboticos (7)
A.3.2. Por otra parte, los episodios de ira condicionan la
aparición de situaciones biológicas, que favorecen la
producción de muerte repentina por arritmia cardiaca. El
umbral fibrilatorio disminuye por efecto de un incremento en
la concentración de catecolaminas circulantes, así como por
una secreción inapropiada de sustancias arritmogénicas como
el tromboxano, que es producido en las plaquetas activadas
por serotonina. Los pacientes que sufren activación
simpática crónica, disminuyen la variabilidad de la
frecuencia cardiaca, una condición que favorece la aparición
de muerte repentina por arritmia(8).
A.3.3. El desbalance agudo entre el aporte de oxígeno al
miocárdico, disminuido por vasoconstricción o por trombosis,
en conjunto con un incremento súbito en la demanda, que ha
sido precipitada por un aumento en la frecuencia cardiaca,
la contractilidad, y la presión arterial, generan isquemia
miocárdica aguda y su consecuencia: arritmia letal y/o
necrosis miocárdica (Infarto agudo del miocardio) (9-10).
En la
literatura esta descrito que los fármacos IRSS promueven una
disminución de la activación plaquetaria y consecuentemente
disminuye el riesgo de infarto del miocardio. William Sauer
de Filadelfia estudio 400 pacientes tratados con fármacos
antidepresivos, observando una reducción del 49% de los
infartos al miocardio, en aquellos que recibieron
antidepresivos de tipo IRSS. El uso de IRSS seria
beneficioso teniendo especial cuidado en aquellos pacientes
que reciben tratamiento con anticoagulantes como la
Warfarina ya que potencia la acción de la misma (informado
con la fluoxetina) o con niveles plaquetarios inferior al
normal (11). La inhibición de la
isoenzima CYP450, por los IRSS tiene consecuencias serias si
se combina con betabloqueantes (propanolol, metoprolol) por
aumento del riesgo de bradicardia severa (4).
Los pacientes con cardiopatía es
recomendable tener presente las siguientes interacciones:
La combinación de antidepresivos
triciclicos con IMAO o trazodona, producen o exacerban, la
hipotensión ortostática. Los triciclitos y la trazodona, en
algunos casos intensifican la acción antihipertensiva de los
bloqueadores alfa 1 adrenérgico como el prazosin,
ocasionando hipotensión importante (Glasswan 1993). La
trazodona aumenta el riesgo de hipotensión ortostática y
taquicardia ventricular. La velafaxina a dosis elevada tiene
efecto hipertensor. (Janowsky, 1993).
Hay que tener en cuenta en los
pacientes con cardiopatía que reciben tratamiento con
digoxina, esta al ser combinada esta con trazodona conlleva
a un aumento de las concentraciones de digoxina con el
consecuente riesgo de toxicidad (12-13).
B. INFECCION POR HIV:
Existe una relación importante entre la
severidad de los cuadros depresivos y los pacientes
seropositivos con altos niveles de actividad en los
linfocitos CD8 y elevada taza viral, encontrando una
correlación estadísticamente significativa, con el trastorno
depresivo mayor aun antes del impacto de la noticia. (Am J.
Psychiatry 2002 159: 1752-1759). Factiblemente por el efecto
directo del virus sobre las áreas líbicas del cerebro. La
elección del antidepresivo debe ser cuidadosa, ya que el
efecto neuroendocrino y celular puede interesar la función
inmunitaria por la respuesta de la prolactina ante su uso.
Los pacientes con HIV tienen un perfil farmacocinético
similar a los pacientes geriátricos, por lo tanto, la
elección del fármaco debe ser guiada más por su perfil de
efectos secundarios, que por la sintomatología clínica. Como
regla general, se debe evitar los antidepresivos con
afinidad a los receptores muscarínicos centrales, ya que
este descrito cuadro de delirium. Con respecto a la
fluoxetina se recomienda utilizar la mitad de la dosis
estandarizada, por su metabolito activo la norfluoxetina,
cuando se emplea en combinación con la zidovudina (ZDV) por
el riesgo de desencadenar síndrome serotoninergico y
acatisia por acumulación del metabolito activo. Se destaca
en el grupo de los IRRS la sertralina y la paroxetina, con
un buen perfil de tolerancia y sin ningún impacto
significativo sobre la funcion inmunitaria (14-15-16).
C. ENDOCRINOLOGICAS:
Las primeras descripciones clínicas de
la enfermedad de Cushing y del hipotiroidismo plantearon una
posible relación entre hormonas y estados afectivos. Los
ejes que se encuentran involucrados son: El Hipotálamo –
Hipófisis – Adrenal (HHA), Hipotálamo – Hipófisis – Tiroideo
(HHT), Hipotálamo – Hipófisis – Hormona de Crecimiento (HHHC),
y el Factor Liberador de Corticotropina, entre otros (17).
La movilización excesiva o insuficiente de neurotrasmisores
como por ejemplo la noradrenalina, frente al estrés continuo
y repetido, reflejada en la modificación patológica de la
función del receptor noradrenérgico, sea quizás la vía
neuroquímica común final, de la disfunción psicoendocrina
(18-19-20-21).
C.1. EL EJE HHA:
Esta bien documentado en la literatura
medica que los pacientes con TD presentan una hipersecreción
de cortisol, el cual revierte a los límites normales
posterior a la remisión clínica del cuadro. La prueba de
supresión con dexametasona (PSD) fue introducida por primera
vez en 1960, para estudiar la enfermedad de Cushing. A
finales de esta misma década dos grupos de investigadores
diferentes la aplicaron a pacientes deprimidos encontrando
ausencia de supresión en las depresiones endógenas (22-23).
La PSD es sencilla consiste en administrar 2 mg. de
dexametasona en la noche del día anterior a la toma de la
muestra y medir al día siguiente los niveles de cortisol
plasmático a las 8:00 am. y a las 4:00pm. es un método
optimo no invacivo, su especificidad es del 96% si se
respeta ciertos criterios de exclusión como lo son (24):
Falso positivos: diabetes, obesidad, cushing,
insuficiencia renal y cardiaca, enfermedades crónicas, uso
de medicamentos como la carbamazepina, el alcohol y el
fenobarbital (Marta Cortelezzi 2002 ).
Falsos negativos: embarazo, insuficiencia adrenal (adisson),
desnutrición, anorexia, medicamentos: glucocorticoides,
analgésicos, benzodiacepinas, litio, triciclitos IMAO (Marta
Cortelezzi 2002)
La prueba es positiva si con la dosis administrada se logra
una supresión del eje. Los pacientes con depresión mayor con
síntomas psicóticos y en los depresivo unipolares, no se
logra la supresión del eje, al igual que los pacientes
depresivos ancianos. Las anomalías de la PSD parece ser
estable durante el episodio depresivo, suele remitir con la
recuperación clínica y en ocasiones la precede. La
normalización de manera incompleta independiente de la
sintomatología, sugiere una remisión incompleta del proceso
depresivo, por lo cual es necesario continuar con el
tratamiento aunque el paciente este asintomático (24-25-26).
C.1.1. INSUFICIENCIA SUPRARENAL:
Los hallazgos clínicos de esta entidad
medica son inespecíficos y se caracterizan por anorexia,
nauseas, vómitos, hiperpigmentacion, perdida de peso,
debilidad, y fatiga, acompañada de síntomas depresivos. En
los exámenes de laboratorio encontramos: Hiponatremia o
hiperpotasemia, y dependiendo si es primaria o secundaria
hay un aumento o déficit de la adrenocorticotropa (ACTH).
Todos los síntomas anteriores son causados por el déficit de
cortisol y aldosterona (27-28-29-30).
C.2. EL EJE HHT
En 1938 se reporto que algunos
pacientes con catatonia periódica mejoraban con extracto
tiroideo; cuarenta años después se observo que dosis pequeña
de Triyodotironina (T3) potenciaba los efectos de los
antidepresivos triciclitos. Los sujetos que presentan un
hipo o hipertiroidismo, clínico o subclínico cursan con
síntomas depresivos y/o ansiosos. Los cuales suelen revertir
con la normalización del estado tiroideo (31).
En la patología psiquiátrica es posible
encontrar: Un hipotiroidismo leve persistente detectado por
elevación de la TRH en la depresión unipolar. Presencia de
anticuerpos antimicrosomales tiroideos en las depresiones de
los trastornos bipolares. Se describe también un
hipotiroidismo manifiesto o subclínico en los cicladotes
rápidos. Estos pacientes mejoran con dosis hipermetabólicas
de hormona tiroidea. El beneficio de la hormona en los
trastornos afectivos se debe en parte a la modulación
tiroidea de los receptores adrenérgicos (32).
La prueba con estimulación de TRH es
útil en psiquiatría para examinar el eje HHT en pacientes
con trastorno anímico pero con función tiroidea normal. El
procedimiento es el siguiente: tras una noche de ayuno se
coloca al paciente en decúbito dorsal, se inserta una VI por
la mañana y se extrae una muestra para determinar la TSH
basal. A continuación se inyecta TRH y se extrae varias
muestras durante los siguientes 90 minutos para medir TSH.
Es probable encontrar en la depresión niveles bajos de TSH.
La atenuación de la TSH se relaciona con cronicidad y
conductas suicidas violentas. Solo un 25 a 30% de los
pacientes con trastorno afectivo unipolar tienen una TSH
disminuida. Cuanto mas severo es el cuadro depresivo, mayor
es la disminución de la TSH. El valor clínico de la prueba
es de tipo evolutivo y pronostico (33-34).
La prueba puede arrojar falsos
positivos en los casos de desnutrición, insuficiencia
renal crónica, síndrome de Klinefelter, pruebas repetidas
con TRH y administración de somatostatina, neurotensina,
dopamina, hormona tiroidea o glucocorticoides (33-34).
C.2.1. HIPOTIROIDISMO:
Estos pacientes tienen una gran
sensibilidad a los efectos sedantes y anticolinérgicos de
los antidepresivos con acción dual y mayor susceptibilidad
de inducir fase maniaca con los antidepresivos en el caso de
los cicladotes rápidos (Cowdry 1993)
La patología se caracteriza por
somnolencia, desanimo, déficit de memoria, intolerancia al
frío, mialgias, piel seca, edema sin fobia (mixedema),
hiperlipidemia, hipercolesterolemia y hiponatrenia. Se
confirma el diagnostico con una determinación de TSH
plasmática. Un valor normal lo descarta y un valor
notablemente alto lo confirma (>20 U/ML). En el caso de
hipotiroidismo subclínico encontramos un aumento de TSH con
una T4 normal (35-36-37).
C.2.2. HIPERTIROIDISMO:
Los síntomas y signos de la enfermedad
son mas compatibles con los trastorno de ansiedad. Los
pacientes presentan palpitaciones, intolerancia al frío,
temblor, debilidad, oligomenorrea. Hay una disminución de
TSH con una T4 y T3 elevada. Su tratamiento es con Yodo 131
el cual puede desencadena cuadros similares al TD mayor sin
síntomas psicóticos (Loosen; 1998) (38-39).
D. FACTOR LIBERADOR DE CORTICOTROPINA
Los reportes de la literatura informan
que existe un aumento del 50% de la hormona liberadora de
corticotropina en pacientes deprimidos unipolares y
bipolares, pero no con depresión menor. Otro grupo de
investigadores no encontraron ninguna alteración por lo cual
aun no esta claro el origen de los diferentes hallazgos
descritos en la depresión y se requiere de mas estudios
(40-41-42).
E. AMINAS BIOGENAS:
E.1. SEROTONINA:
Los cuerpos de las neuronas
serotoninérgicas están localizados en los núcleos del rafe y
central superior, sus axones se proyectan a todo el SNC (neocorteza,
corteza olfatoria, tálamo, hipotálamo, estructuras líbicas,
formación reticular, locus cerúleos, cerebelo y medula
espinal) ( Cotter, Mackay, Chana, Beasley, Landauy, Everall;
2002).
Los niveles de 5-HIAA metabolito de la
serotonina están reducidos en el liquido cefalorraquídeo
(LCR) de los pacientes deprimidos, que cursan con mayor
incidencia e intentos de suicidio o actos impulsivos
agresivos, lo que sugiere una deficiencia de serotonina en
ellos (Nestler et al., 2001, Zinder, 1996) (76-78). La
serotonina es difícil de ser medida, ya que el 95% es
excretada por vía del tracto gástrico intestinal. Una vía
confiable, pero menos practica y mas cruenta es medir a
través del LCR el ácido 5-hidroxi-indol acético (A-5-HIA),
posterior a la administración de probenecid. Su disminución
esta asociada a cuadros mixtos ansioso-depresivos, fóbicos y
trastornos obsesivos compulsivos. Aparentemente la
hipoactividad serotoninérgica se asocia a conductas
impulsivo-agresivas (43-44-45).
E.2. DOPAMINA
El papel de la dopamina en la
depresión, se basa en que los niveles de ácido homovanílico
(AHV) el principal metabolito de la dopamina, esta
disminuido en el LCR en pacientes deprimidos con retraso
psicomotor y riesgo de suicidio. Y elevado en las
depresiones no psicóticas debido a un incremento del
recambio de dopamina, en respuesta a la mayor producción de
corticoides (46-47-48).
Esta se puede medir de manera indirecta
través del ácido homovanílico presente en la orina. Algunos
autores señalan su disminución en las depresiones inhibidas
como en la hipodopaminérgica del Parkinson y su aumento en
la manía o en depresiones delirantes psicóticas con
movimientos anormales (hiperdopaminérgica de las psicosis)
(49-50-77).
E.3. CATECOLAMINAS
Muchas evidencias sugieren anomalías
fisiológicas o metabólicas de las catecolaminas en algunos
pacientes depresivos, tales como: el 3-metoxi-4hidroxifenilglicol
(MHPG) principal metabolito de la noradrenalina central
(medido en orina con la técnica de Bigelow) esta disminuido
en los pacientes bipolares mas que en los unipolares. Su
excreción urinaria es elevada en la manía o en los cuadros
de hipomanía. Su disminución orienta hacia la elección de
antidepresivos noradrenérgicos. Los niveles del ácido 3-metoxi-4-hidroximandélico,
otro metabolito, esta disminuido en la depresión bipolar y
unipolar (Schildkraut. Beckman y Goodwin. Rudorfer y col.,
Ciprian-Ollivier y col.) (49-51-52-53-54-55).
F. ALTERACIONES NEUROANATOMICAS:
Los investigadores, han postulado la importancia de las
conexiones límbiconeocorticales en los comportamientos
emocionales (Mayberg HS, Liotti M, Brannan 1999) (56)
Con la tomografía por emisión de positrones (PET) se
demostró, que tanto la tristeza normal como la depresión
patológica producen activación límbica (cíngulo e ínsula
anterior) y desactivación cortical (corteza prefrontal
derecha y parietal inferior) (57-58). Más importante aun,
los pacientes deprimidos, que se encuentran en tratamiento,
exhiben cambios en las áreas cerebrales involucradas
–incremento de la actividad en la corteza y disminución de
la actividad en la región límbica– (59). Los autores
postularon que los tratamientos que tienen como blanco
cualquiera de las áreas afectadas tales como la psicoterapia
cognitivo-conductual (corteza) y los antidepresivos (áreas
límbica/cortical) mejoran la actividad funcional de las
mismas demostrado por la PET(60).
F.1. OTROS HALLAZGOS:
F.1.1. Disminución de la actividad neuronal en la corteza
prefrontal lateral izquierda. (Baxter LR,
Phelps MC, Mazziotta JC, et al. 1985, Martinot JL, Hardy P,
Feline A, et al. 1990) (61).
F.1.2. Disminución de la actividad neuronal en los ganglios
basales, especialmente caudado y putamen. Este hallazgo
también se correlaciona con las anomalías morfológicas, de
los ganglios basales encontradas en la RMN, tales como
reducción del tamaño e incremento de la hiperdencidad de los
mismos. (Krishnan KR, McDonald WM, Escalona PR, et al.
1992) (62).
F.1.3. Reducción global del metabolismo cerebral en los
deprimidos añosos (Kumar A, Nadel DM, Alavi A, et al. 1992)
(63).
Las áreas involucradas en los
trastornos depresivos son el córtex prefrontal, el núcleo
estriado, la amígdala y el hipotálamo. Se cree que el
neocórtex y el hipocampo están implicados en los aspectos
cognitivos de la depresión, es decir, en las ideas o
sentimientos de culpa, de falta de autoestima, de
desesperanza, autolíticas, y en las alteraciones de memoria
(64). Lo cual se relaciona con el aumento significativo del
riesgo de depresiones, en pacientes con antecedentes de
lesiones tumorales o vasculares a nivel del lóbulo frontal.
Algunos autores defienden la existencia de una especificidad
regional, argumentando la existencia de mayor riesgo de
depresión, en aquellos pacientes con infartos corticales
pequeños y/o localizados en la región frontal izquierda
(65-66).
La denominada “depresión vascular” se
define como aquella depresión que es debida a múltiples
infartos cerebrales “silentes”, es decir sin síntomas
neurológicos (67). Parece ser que este nuevo concepto tiene
implicaciones etiológicas, clínicas, terapéuticas
(tratamiento de los factores de riesgo vascular) y de
pronósticos (curso crónico y recurrente) que difieren del
resto de depresiones (67).
Existen dos técnicas utilizadas para
el estudio de la depresión: el Tomografia por Emisión de
Positrones (TPE) y la Resonancia Magnética Funcional (RMF)
(68).
Otra área de gran interés en la
fisiopatología de la emoción es la amígdala, donde se ha
observada un incremento anormal del flujo sanguíneo vascular
y del metabolismo de la glucosa en pacientes con depresión y
trastornos bipolares (TB) tipo I y tipo II sin síntomas
psicóticos. El tratamiento con antidepresivos disminuye el
metabolismo de la amígdala a niveles normales. Por todo ello
se postula que la actividad anómala de la amígdala se
correlaciona con la severidad de los Episodios Depresivos
Mayores y con una susceptibilidad hacia la recurrencia del
mismo (69).
A diferencia de las enfermedades
neurodegenerativas en las que se observa el fenómeno de la
gliosis (proliferación e hipertrofia de la glía), en los
trastornos del humor no se produce un proceso degenerativo
convencional, sino una disminución de la glía, en especial
de los astrocitos, con disminución del tamaño y/o número de
algunas poblaciones neuronales (70).
Se conoce que los astrocitos están
implicados en la migración neuronal, sinaptogénesis,
neurotransmisión, plasticidad sináptica y mantenimiento de
la estructura neuronal. Tanto la glía, como la morfología y
el número de neuronas están influenciados por factores
ambientales y por la expresión genética, pero hasta la fecha
se desconoce si las alteraciones neuroanatómicas descritas
son consecuencia de la enfermedad o son causantes de la
misma. Tampoco si son estables, reversibles o progresivas.
G. OTRAS
ENFERMEDADES A DESCARTAR EN LA EVALUACION DE LOS TD:
G.1.
DIABETES
Un alto porcentaje de los pacientes
diabéticos cursan con sintomatología depresiva, se sugiere
tener presentes las siguientes acotaciones:
El uso de IMAO puede inducir
hipoglicemia y aumento de peso. Los triciclitos inducen
hiperglicemia (por efecto sobre la dopamina y la
norepinefrina). La amitriptilina aumenta la apetencia por el
consumo de carbohidratos. (Boswell y Nemeroff 1997). Los
IRSS inducen hipoglicemia (Boswell y Nemeroff 1997)
(71-72-73)
G.2. HIPOGLICEMIA:
Las hipoglicemias leves se caracterizan
por: palpitaciones, temblor, sudoración, hiperfagia, visión
borrosa sensación de letargo, irritabilidad, y disminución
de la concentración; como signos encontramos parestesias,
taquicardia, hipertensión diplopia. Por lo que se debería
incluir una curva de tolerancia a la glucosa con insulina
basal, en pacientes con antecedentes previos, antes de
comenzar el tratamiento con antidepresivos, debido a que los
IMAO tienden a producir hipoglicemias al igual que la
mirtazapina, mianserina, IRSS (72-73).
G.3. ENEFERMEDADES NEUROLOGICAS:
Los trastornos afectivos son frecuentes
en las siguientes patologías: Epilepsia 55%, Parkinson 40%
Enfermedad de Hutington 35% Esclerosis múltiple, TU
frontales, entre otras. (Goodnick
1999). Antes de prescribir hay que tomar en cuenta que los
ADT y el bupropión, disminuye el umbral convulsivo. El ácido
valproico aumenta las concentraciones plasmáticas de los ADT,
y por ende su cardiotoxicidad. Las cefaleas de tipo
migrañosa son desencadenadas y exacerbadas con el uso de
IRSS y bupropión (72-73-74).
G.4. PATOLOGIA ONCOLOGICA:
Es frecuente encontrar cuadros
depresivos en el cáncer de Páncreas en un 50% de los casos.
El antecedente de alcoholismo y una Rx. Simple de abdomen en
donde se aprecia calcificaciones pancreáticas, con una
hiperglicemia típicamente lábil, hacen el diagnostico.
Otros: orofaringe (22-44%), mama (13-26%), colon (25%),
útero (23%) estomago (11%), cursan también con
sintomatología depresiva (Goodnick 1999) (72-73-74). En
linear generales en los pacientes oncológicos se recomienda
la utilización de antidepresivos a dosis mas baja que la
utilizada para la población general, manteniendo cuidado en
la interacciones derivadas con el sistema enzimático del
citocromo p450 y el uso de los agentes quimioterapeuticos
(74).
G.5. ENFERMEDADES RESPIRATORIAS:
En los pacientes con enfermedades
respiratorias y cuadro depresivo es recomendable tener
presente que los triciclitos pueden mejorar los síntomas de
la apnea del sueño. La fluvoxamina inhibe el metabolismo
hepático de la teofilina incrementando sus concentraciones
plasmáticas, en cuyo caso debe suspenderse o cambiarlo a
otro antidepresivo (collis 1997). Con respecto a las
benzodiacepinas es aconsejable evitar el uso de las de larga
duración si existe hipercapnea (72-73).
G.6. FARMACOS
Hay algunos de uso frecuente que son depresogenos entre
ellos tenemos: Reserpina, beta bloqueantes, alfa metil dopa,
levodopa, estrógeno, corticoides, colinergicos,
benzodiacepinas, barbitúricos, ranitidina, calcio
antagonistas, alcohol, sedantes hipnoticos, cocaina y
psicoestimulantes (72-73).
A
continuación se siguiere las siguientes pautas de
evaluación:
1. Una adecuada anamnesis
psiquiátrica, historia médica general, historia personal,
biopsicosocial, profesional y familiar, abuso de sustancias,
historia farmacológica, examen funcional, examen mental y
físico.
2. Laboratorio de rutina que incluya:
Hematología completa, funcionalismo hepático: TGO, TGP,
lipidograma, colesterol, triglicéridos, hepatitis B, Curva
de tolerancia a la glucosa: 60- 90-120 minutos con insulina
basal, Eje tiroideo: TSH, T3, T4., Eje adrenal: cortisol 8
am. y 4 pm, Test de supresión con dexametasona
3. ESCALAS:
3.1 Inventario de Pensamientos Suicidas (Indexo f
Potencial Suicide elaborada por Zung 1974).
3.2 Escalas de Pensamientos Suicidas (Scale for
Suicide Ideation SSI Elab. Beck 1974).
3.3 Escala de Acontecimientos Vitales (Social
Readjustment Rating Scale Colmes y Rahe, 1967).
3.4 Escala de Hamilton para Depresión (HAM-D)
(Hamilton Depresión Rating Scale 1960).
3.5 Escala Global de Funcionamiento (G.A.F.) (79).
4. PRUEBAS ESPECIALES si son requeridas: EEG, TAC,
RMN.
CONCLUCION:
Efectivamente, múltiples estudios han demostrado que los
sistemas neuroquímicos, monoamínicos y neuroanatómicos
juegan un rol significativo en la etiología y el curso de la
depresión. Entre estos sistemas están: los
neurotransmisores, neuropéptidos, como el factor liberador
de corticotrofina (CRF), hormona liberadora de tirotrofina (TRH),
somatostatina, y factor liberador de la hormona de
crecimiento (GHRF).
El concepto de puente farmacológico
implica un transito en dos direcciones; las alteraciones
químicas postuladas pueden ser primarias o responder a una
inducción biológica. Los acontecimientos psicológicos, que
sirven como precipitantes de la depresión, podrían iniciar o
inducir un desequilibrio neuroquímico/biológico en el
individuo, y viceversa (Nemeroff CB. 1999).
Al tiempo
de estos avances en la comprensión de las bases biológicas
de la depresión; la investigación se ha centrado no sólo en
las alteraciones cerebrales, sino en la patogénia, que
incluye factores ambientales (por ejemplo, experiencia vital
adversa), diátesis genética (constitución) y
fisiopatológicos (80).
Por lo anterior, quizás la psiquiatría
en un futuro próximo, podría estar guiada por pruebas
clínicas especializadas, al igual que cualquier otra
especialidad. Diagnosticando a partir de datos clínicos,
comprobando a partir de pruebas de laboratorio, aumentando
de esta forma la eficacia terapéutica.
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Dra. Teraiza E. Meza Rodríguez
Coordinadora de la Unidad de Higiene Mental
estado Portuguesa Venezuela
Miembro Titular del Colegio Venezolano de
Neuropsicofarmacologia
Miembro Titular de la Sociedad Venezolana de
Psiquiatria
Medico Psiquiatra
CI: 8038634
MSDS: 42971
teraizamesa@hotmail.com
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