Doxografía sobre esquizofrenia1
Hugo
Marietán2
www.marietan.com
marietanweb@gmail.com
Los conceptos psicopatológicos
surgen de la observación clínica
y con esta última han de ser
constantemente contrastados.
Kurt Schneider
(1)
Resumen
En este ensayo se propone un
modelo didáctico sobre la patogenia de la esquizofrenia
utilizando como pivote el constructo ‘campo de la conciencia’,
al que se le asigna el saber sobre lo que acontece. Se utiliza
la metáfora ‘Sistema de Procesamiento’ en alusión a todos los
sistemas encefálicos responsables de la captación total de
estímulos, su identificación, almacenamiento, asociación,
armado y armonización; así como el diseño de rutinas
relacionadas, por ejemplo, con el ‘armado’ de las acciones y
los pensamientos preformados. Se utiliza el constructo
‘filtro’ para dar cuenta del proceso por el cual se regula el
paso de información desde el Sistema de Procesamiento al campo
de la conciencia. Se especula, siguiendo estos parámetros, que
en la esquizofrenia existe una alteración del filtro, por lo
que pasa del Sistema de Procesamiento al campo de la
conciencia material no procesado adecuadamente o preformados
por vías inadecuadas. Éste sería el mecanismo base sobre el
que, con distintos nombres, se describen los llamados
‘síntomas de la esquizofrenia’. Utilizando este modelo se
concluye que el esquizofrénico no tiene su Yo dividido, no
está alterado su mecanismo de juicio, no es un ‘demente’, sino
un enloquecido. Se valoriza, en consecuencia, el tratamiento
precoz con psicofármacos y la utilidad de la laborterapia y la
psicoterapia adecuada.
Summary
This essay is about a didactic
model about the pathogenesis of the schizophrenia disease
using as axis a concept ‘the conscience field’. Using the
metaphor Processing system to refer all the encephalic system
responsible of the hole reception of stimulus identification,
storage, association, organization and harmonizing; and also
the design of the routines concerning for example: with the
organization of the actions and thoughts premaked. Considering
the concept filter to understand the process that regulates
the passage of information from processing system to
conscience field, it is possible that in schizophrenia there
is a mistake in this filter. For that reason the material goes
directly to conscience field without been processing or doing
it incorrectly. This is the main mechanism called by different
names to describe the schizophrenia symptoms. Convening with
this theory the schizophrenic doesn’t has himselve divided,
and he doesn’t lost his mind, he is not a dement. Consequently
it’s essential an early psycopharmaco treatment and also
adecuate psychoterapy and worktherapy..
Key words
Schizophrenia, conscience field,
processing system, filter, pathogenesis..
Introducción
La
información (2):
El humano es un objeto que está
en lo real y un sujeto que ignora parte de lo real, sabe lo
aparente. El hombre como cualquier ser biológico, necesita
información para ubicarse en su medio. La información la
definimos, de acuerdo al concepto de la física, como el
descenso de la incertidumbre, y como un sistema ordenado que
se opone al sistema entrópico (caos). El concepto de sistema
ordenado lo podemos entender si decimos que solamente aquellas
señales que pueden ser
ordenadas de acuerdo a nuestro sistema lógico
pueden ser entendidas. De la multiplicidad de señales que
emanan de la realidad, captamos aquellas que pueden ser
decodificadas, es decir
ordenadas, a las cuales les podemos dar forma, y
eso es información.
La señal proveniente de un
objeto, para ser captada, depende de un sistema
sensoperceptivo que tiene el organismo para tal fin. Este
sistema comienza en los órganos de los sentidos que lleva
información ‘en bruto’ (sensación) al cerebro, donde es
procesada y da como resultado la imagen. En consecuencia, la
sensación en bruto (S), la estimulación primaria, no da cuenta
de la identificación del objeto, necesita sí o sí de otro
procesamiento interno para lograrlo, la información almacenada
que, por definición, denominamos memoria. Llamamos
representación (R) al material mnésico que utilizamos para
complementar la sensación e identificar el objeto.
El percepto (P), la imagen
resultante, es una combinación entre la sensación y la
representación (S+R=P). Se entiende que el percepto es ya una
conclusión, un respuesta a la pregunta ¿qué es esto?, un
juicio de identificación, un pensamiento.
El campo de la
conciencia
Comencemos por el concepto de
‘campo de la conciencia’.
La conciencia en si, no es una
función sino un estado energético: hablamos de sueño-vigilia;
lo que separa al sueño de la vigilia son distintas
activaciones, distintos estados energéticos, entonces, la
conciencia en si sería un estado energético de activación que
pone en funcionamiento los distintos rendimientos psíquicos.
A lo que conocemos como ‘el darse
cuenta’, el saber sobre algo, lo llamamos lucidez, se hace la
luz sobre algo. Ahora, por uso y costumbre, el término lucidez
suele ser reemplazado por el de conciencia - van a verlo en
toda la literatura -, ‘conciencia de’... sobre la base de la
etimología de la palabra, ‘con-ciencia’, con conocimiento.
Hecha la salvedad anterior, vamos a hablar de conciencia en el
sentido estándar y común de la palabra: conciente es aquel que
es sabedor de,
se es conciente cuando se sabe sobre la cosa.
Dentro de ese contexto, hablamos
de campo de la conciencia cuando uno tiene la luz de su
conocimiento, de su saber, enfocada sobre algo; fuera de esa
‘región’ se sabe muy poco y, más allá de ese muy poco, no se
sabe nada. Cuando hablamos de campo de la conciencia nos
estamos refiriendo a un saber nuestro sobre lo que está
pasando, se es sabedor de lo que acontece,
aunque no conozcan los
significados se sabe que algo está pasando.
La incertidumbre
El animal humano tiene
características que lo diferencian del resto de los animales:
es un animal que conoce la incertidumbre. A partir de Kant
sabe que conoce una parte de la realidad pero también, y he
aquí lo estremecedor, conoce que no conoce, y se siente a
merced de lo que ignora. Por falla en su conformación
perceptiva de especie, puede recepcionar sólo una parte del
espectro de señales del medio, pero sabe que no puede
recepcionar el resto, que no la conoce. Otra característica es
que no tolera la incertidumbre, porque genera inseguridad,
siente que no está controlando la situación, y da lugar al
estado afectivo de miedo y a la sensación de tensión. Ante
cualquier incógnita que se le presenta necesita tener una
teoría que la explique o al menos
generar una hipótesis, de elaboración propia o que
toma prestada del otro, y que considera conocimientos - esto
es lo que yo sé, lo que conozco -, y a las que les da
jerarquía de verdad.
Lo humano del hombre es el error
y no resignarse a su ignorancia. Por eso no tolera la
incertidumbre, el no saber, o al menos el no enmarcar lo que
no sabe en una teoría o creencia que, por el momento,
artificialmente, baje la incertidumbre, y de esa forma le
permita ejercer un control cognitivo, operativo, sobre las
cosas. De esta manera la mente, coloca entre paréntesis la
incógnita, le da un lugar ‘ordenado’ en su cadena lógica, y
puede ‘liberarse’ de la reverberación y dedicarse a otras
cosas. La plasticidad de la mente le permite ubicar a lo nuevo
dentro de lo no fundamentado, dentro de las creencias: ‘esto
es obra de Dios’. Pero lo que realmente va a bajar su tensión
sobre el problema es encontrar en los otros el consenso a su
hipótesis: aunque tampoco sepan cómo se creo el mundo,
él y los otros,
creen que fue obra de Dios. Ahí se ‘archiva’ el problema y eso
permite dedicarse a otra problemática.
El consenso
En los hechos cotidianos
habitualmente el hombre se apoya en los otros como parámetro
de realidad, la realidad humana es una realidad consensuada.
Estamos constantemente preguntándonos y preguntando a los
otros sobre lo que pensamos acerca de cualquier cosa: “qué te
parece tal cosa”, “mirá yo estoy pensando esto qué opinas”,
etcétera. Hay una relación muy estrecha con el otro para
apoyarnos mutuamente y formar lo que se llama nuestra realidad
- el “nuestra” hace a lo compartido por todos, o al menos la
mayoría de nuestro entorno.
Gráfico
1
Percepción
Sabemos que una de las entradas
al campo de conciencia se da a través de la percepción, veamos
dos ejemplos:
1. Vamos a utilizar algo común
aquí, yo les muestro esto (tiza) a ustedes y les pregunto qué
es, inmediatamente entra en su campo de la conciencia y ahí
ustedes son sabedores de que yo les estoy mostrando algo.
Hacen la relación S+R=P: tienen la sensación (S) van a buscar
la representación (R), y llegan a la
identificación
(P), es una
tiza. Como es un hecho muy común que en un aula exista una
tiza, no genera ninguna repercusión afectiva.
2. Ahora, si llego a mostrar un
objeto que a ustedes les es absolutamente desconocido, o sea,
no tienen idea ni de identificación ni de finalidad,
evidentemente se establece en el campo de la conciencia una
incógnita, lo mismo que ocurrió con la tiza , pero con la
siguiente diferencia: se tiene la sensación (S) y se va a
buscar a los almacenes mnésicos una representación (R), algo
que pueda ser parecido y nada se encuentra, porque no se han
topado antes con tal objeto. Se produce, entonces, la
permanencia de la incógnita,
lo que implica una
incertidumbre. La incertidumbre genera temor y
tensión ¿cómo
sabré si mis recursos son suficientes si lo que tengo que
afrontar no lo puedo conocer?
Esta incógnita permanece en tanto y en cuanto
persista esta inestabilidad psíquica de no poder cerrar el
concepto, permanece hasta que alguien les diga qué es. Se les
presta una representación (R) que ustedes no tenían. A partir
de ese momento ese objeto es identificado; han aprendido.
Vamos a un ejemplo frecuente.
A ustedes les duele el abdomen,
tiene la sensación (S), elabora un R difuso y obtiene un P
impreciso, “me duele acá”. Pero la incógnita persiste ¿Qué es
lo que me duele? Genera entonces inseguridad y con ella su
representante afectivo que es el miedo y su representante
físico que es la tensión. Están tensos y miedosos. Se
reverbera sobre qué es. Habitualmente que se hace en ese caso:
se va al médico. El médico “nos presta” (alquila) su
conocimiento, sus R, y nos dice: Este dolor que tenés es tal
cosa (P). Y ahora sí, con este préstamo de conocimiento (R),
podemos cerrar la ecuación con claridad: S+R=P.
Esta R prestada tiene la
característica de ser aceptada cuando le damos la autoridad,
la confianza (es un hecho afectivo) a ese hombre validado por
la sociedad como sabedor de este tipo de incógnitas. Si el
médico no genera esa confianza, no nos cierra la ecuación y
vamos a buscar a otro.
El
Pensamiento serial conciente (PSC)
(2)
El pensamiento es secuencial,
pensamos una cosa por vez; es un pensamiento serial conciente
(PSC). Es nuestro yo
pienso, yo quiero, yo soy actor de mi pensamiento,
yo conozco mi pensamiento.
De hecho existen muchos
pensamientos que transcurren por fuera del campo de la
conciencia, los pensamientos paralelos no concientes (PPnC):
las preocupaciones, problemas no resueltos, etcétera, que se
van procesando sin que nosotros lo sepamos. Y que pueden
irrumpir en el campo de la conciencia, desplazando al PSC y
convirtiéndose ellos, ahora, en PSC, para luego retomar el PSC
anterior.
Ese es el mecanismo de la
distracción.
Gráfico
2

Las características de la
distracción son:
a) que se originan en un PPnC.
b) este irrumpe en el campo de la
conciencia.
c) desplaza al PSC.
d) se une a la cadena y pasa a
ser él un PSC.
e) el individuo es conciente y
actor de esa distracción ‘Yo me distraje’.
f) no es algo forzoso, se da
cuando uno relaja la atención voluntaria.
Es el mismo mecanismo de la
ensoñación, que puede ser placentera.
¿Qué
pasa en la Esquizofrenia?
En la esquizofrenia aparece en el
campo de la conciencia -en el lugar en el que se conocen las
cosas-, algo desconocido,
una sensación no identificada,
algo que se sabe que está
, pero no se sabe de qué
se trata... o sea, lo que aparece en el campo de la
conciencia es una
incógnita, es lo “nuevo” -en toda la literatura
sobre esquizofrenia ustedes van a ver que los autores dicen
“...irrumpen sensaciones nuevas, distintas, absolutamente no
conocidas por el paciente”.
Gráfico
3

El
despegue del consenso
En situaciones normales, cuando
se tiene una inquietud, una pregunta, una incógnita, se
pregunta al otro, ¿qué es preguntar?, es apoyarse en el otro,
es decir “yo no sé, pero ¿vos sabés?”, es apoyarse en el otro,
es buscar el consenso. En la esquizofrenia de entrada -esto es
algo que sería interesante estudiarlo- se produce una ‘ruptura
con el otro’, hay una desconfianza básica hacia el otro, “a mí
me pasan cosas que el otro no puede resolver, tengo que
resolverlas yo”.
En otro artículo sobre
pensamientos paralelos concientes (PPC) (3),
podrán leer un fragmento de un caso que hace referencia a un
chico que está jugando en la computadora y siente una voz que
le dice “así tenés que matar a tus padres”. Él recibe el
impacto de eso;
eso entró en su
campo de conciencia , “eso” distinto, raro, “como una voz”.
Baja hacia el living, el lugar donde se encontraban sus padres
- él estaba arriba, en su cuarto -, pero en lugar de decir
“mirá lo que me pasó”, se queda callado meditando qué era esa
voz, no lo comenta con el otro.
Este es sólo un ejemplo, lo van a
ver en el inicio del brote en muchos casos de esquizofrenia.
No hay apoyo en el otro, rompe ese parámetro de consenso, él
decide buscar solo la
solución a la
incógnita “¿qué es lo que me está pasando?”.
Esto produce un
reverberación psíquica
hasta tanto no se resuelva la incógnita, está tenso, está
introvertido, tiene como conducta el
aislamiento. ¿Por
qué un esquizofrénico se aísla? Para trabajar sobre esa
incógnita y para evitar la nueva entrada de información porque
ya está abrumado por estas sensaciones nuevas que no puede
procesar.
Conductas raras
Estas conductas nuevas,
despegue del contacto con el otro, etcétera, hace que el
familiar comunique que el hijo está
raro, que
no tiene el patrón habitual
de conducta: “...antes era de una manera y ahora
está de otra, está raro, distinto, ya no va con ganas al
colegio... no rinde las materias, las cosas que antes le
interesaban ahora no le interesan, se va a su cuarto, escucha
música, cierra las puertas, cierra las ventanas, o se queda
simplemente mirando el techo, no come o come poco, está hecho
un sucio, no se baña, usa la misma ropa...”. Se produce en el
enfermo y alrededor de él un clima afectivo particular al que
Schneider (1)
nombra como “Humor delirante”. Que desde nuestro punto de
vista, esto no tiene nada de delirante: es un humor reactivo
a una situación interna. El humor es la expresión afectiva
reactiva a una situación interna que uno la traduce a cierta
conducta, si esta reacción es placentera la podemos traducir
como alegría y si es displacentera como tristeza, pena o
desconcierto.
Si esto de da en la adolescencia,
dependerá de la habilidad del terapeuta, poder diferenciar un
estado de crisis a partir de un conflicto que no se puede
resolver, de un brote esquizofrénico. Ustedes van a notar, a
lo largo de su experiencia, que este primer brote suele pasar
desapercibido o es tipificado generalmente como una crisis de
adolescente, dado que al cabo de cuatro o cinco meses el
individuo se recupera algo. A los veinte, veinticinco años
aparece un brote más florido semiológicamente, entonces
algunos se confunden y dicen “el primer brote apareció a los
veinticinco años”, pero si se recaba en la historia del
esquizofrénico van a ver que, en la mayoría, hubo una época en
que tuvo algunas características semiológicas que permitirán
suponer un brote.
Perplejidad
En el esquizofrénico se produce
un estado de tensión, de displacer, y de parate psíquico, en
el sentido de que al persistir la incógnita su mente está
reverberando en busca de resolver este problema.
Ese estado especial donde el
paciente no puede ubicar de qué se trata la cosa, y por otro
lado no puede ubicarse a sí mismo frente a la cosa, se llama
‘perplejidad’;
es una doble incógnita.
La repercusión afectiva es de
displacer.
Elaboración de hipótesis
Este elemento que se incorporó a
su campo de conciencia, a su lugar del saber sobre las cosas,
no está ‘armado’ (veremos este concepto más adelante) para ser
ubicado dentro del PSC, sino que es algo que está por fuera
del PSC, por fuera del ‘yo pienso’, ‘yo actúo’, ‘yo creo’.
Como la explicación no puede ser
hallada en los otros, porque se quebró el patrón de confianza
hacia los otros, el PSC elabora una hipótesis sobre qué es
esto: como decía este chico “para mí, esa voz es la voz del
Diablo, de Satanás”, entonces, él (“para mí”), elabora una
hipótesis: “es la voz de Satanás”, y encuentra así, él, una
explicación. Ya sabe de qué se trata: “es la voz de Satanás”.
El saber de qué se trata, por un lado le da temor, porque
fíjense de dónde viene semejante mensaje, pero por otro lado
le da tranquilidad, porque ya sabe de qué se trata esta
incógnita, encontró una hipótesis. Esta hipótesis primera
tiene la propiedad de encausar esta secuencia que era caótica
y reverberante, encausarla a través del PSC que le presta su
discurso a esta sensación nueva y le permite decir “es la voz
de Satanás”
Gráfico
4

El
delirio
En general, uno comprende lo que
dice el otro en tanto y en cuanto los códigos sean comunes, la
temática sea semejante, lo digiere y lo hace de uno, y esto es
entender al otro, se ha producido la “comun-icación”. Cuando
este proceso no es ‘digerido’, no entendemos, la sensación de
lo que escuchamos ‘rebota’, no encontramos códigos como para
compartir eso y lo rechazamos y decimos que es un pensamiento
absurdo, distinto. Está por fuera de lo que yo habitualmente
pienso y de lo que piensan mis semejantes.
Veamos el siguiente ejemplo:
“Como la tierra se está
recalentado hay que sacarla de su órbita actual y llevarla a
un lugar más frío; para ello se le disparará con cometas o
asteroides para cambiar su órbita, con esto se le agregarían
seis mil millones de años de vida” (4).
Al leer esto la
primera conclusión que sacamos es que es un disparate, sin
embargo, por ser dicho por ingenieros de la NASA (validados
como que saben sobre esto, es decir, están consensuados) le
otorgamos cierto crédito.
Pero cuando el terapeuta, u otra
persona, es receptor de este mensaje: “me habla Satanás”-dice-
“lo que está diciendo es un disparate” ¿Qué significa eso?,
que el otro no puede decodificar el mensaje que le está
enviando esta persona, entonces, o es algo que no entiende o
es un disparate. Si se queda con el concepto de ‘disparate’,
técnicamente, lo llama ‘delirio’.
Si van siguiendo la ilación de
pensamientos, podrán darse cuenta que la calificación de
‘delirio’ es más una
construcción del terapeuta o del otro que del
esquizofrénico.
Puestos del lado del
esquizofrénico, lo que está haciendo es utilizar su material
cognitivo para resolver una incógnita, y ha encontrado a
través de su juicio, ha llegado a la conclusión, de que “esto
es la voz de Satanás”.
Desde el lugar del terapeuta,
escuchar que una persona le dice que le habla Satanás es un
disparate, es algo que está “por fuera del surco” de lo
habitual, y ese disparate tiene el nombre técnico de delirio.
Así el delirio es una conformación técnica del terapeuta que
elabora a partir del discurso del esquizofrénico;
es una
construcción de a dos. El esquizofrénico, puesto en
una isla, solitario, jamás delira ¿quién puede constatar que
él delira? Para ser tipificado como delirante, se necesita el
concurso del otro. El loco existe en tanto y en cuanto existe
el otro.
Lo que está haciendo el
esquizofrénico es lo que nosotros hacemos habitualmente cuando
tenemos una incógnita: cuando nos preguntamos qué es esto
(tiza) elaboramos una hipótesis, la hipótesis es aceptada por
todos (consensuada) porque todos conocen este objeto: una
tiza. El proceso mental
que se realiza es el mismo que realiza un esquizofrénico.
Si siguieron estos
razonamientos se darán cuanta que esto que llamamos, por
ahora, delirio, no puede ser nunca “una experiencia primaria”
como postulan Schneider y otros. El delirio no puede aparecer
porque sí, sino que se debe dar todo el proceso que
describimos. Y así el delirio es un epifenómeno del mismo,
algo secundario, de menor importancia. Por eso Clérambault (5)
decía que cuando aparece el delirio la psicosis ya es vieja.
Resumiendo podemos
puntualizar:
1) Lo aparecido en el campo de la
conciencia del esquizofrénico se convierte en una incógnita
porque no sabe qué es eso.
2) La incógnita es vivenciada por
fuera del PSC, se coloca como observador de la cosa, algo
distinto a su Yo.
3) No consulta con el otro,
pérdida de confianza en el consenso.
4) Hay un parate afectivo,
perplejidad.
5) El PSC va a elaborar una
hipótesis sobre la cosa.
6) Esta hipótesis sobre lo nuevo
llevará códigos nuevos, distintos.
7) Al trasmitirla al otro, este
no los puede decodificar en los mismos términos y con los
mismos significados.
8) No se produce la comun-icación.
9) El otro elabora una hipótesis
sobre el discurso percibido: es un absurdo, un disparate, algo
no normal, por fuera de lo común.
10) Un terapeuta tipificaría esto
como delirio.
Gráfico
5

Hay momentos en que el
esquizofrénico puede criticar acertadamente, por lo cual es
como si volviera al surco (de los pensamientos comunes) y se
ubica en la misma posición del terapeuta y de los otros. No
todo el tiempo delira. El esquizofrénico realiza hipótesis
normales, si la materia prima es normal, formada.
Es un hecho de observación común,
tanto en el esquizofrénico como en los intoxicados con drogas
que no pueden transmitir la intensidad y calidad de sus
vivencias por limitación del lenguaje. De ahí que el
esquizofrénico utilice neologismos, palabras que él crea y a
las que le da la relación símbolo vivencia, que, desde luego,
no puede ser decodificada por el interlocutor.
Un paciente de 20 años decía,
luego del tratamiento con olanzapina, “yo veía las cosas de
una manera que no podía decirlas en palabras, yo sabía que
usted no me iba a entender. Las cosas tenía una profundidad
impresionante. No es que los árboles, las cosas, tuvieran una
forma distinta. Sino que las plantas tenían una profundidad y
un significado distinto al que tenía antes. Era asombroso, y
yo me quedaba contemplando la planta”. Después decía algo que
a mi me resulta de poca importancia, dado que es un
epifenómeno de este hecho básico, decía que había llegado a la
conclusión que si veía las cosas de esa manera, y que los
otros no la podían ver así, era porque Dios le había dado esa
visión especial para transmitir un mensaje al mundo, de paz,
de que cuiden las plantas, etcétera, como una misión. Esto,
que nosotros tipificamos rápidamente como un delirio, en la
esquizofrenia es lo menos importante.
El
juicio no desviado
El juicio es una conclusión sobre
algo, “esto es una tiza”, “Juan es bueno”; y, en tanto
conclusiones, pueden ser verdaderos o falsos. El razonamiento
es un conjunto de juicios que siguen una temática, puede ser
correcto o incorrecto.
El esquizofrénico hace toda una
serie de juicios y razonamientos acerca de la cosa incógnita.
El juicio, el mecanismo por el cual llega a conclusiones, es
normal. Aquí llegamos a un choque conceptual con lo clásico:
el mecanismo por el cual el esquizofrénico realiza los juicios
no está ni desviado, ni alterado, ni disminuido; el juicio del
esquizofrénico es normal, y el razonamiento, lo compartamos o
no, es correcto, entonces,
tiene juicios claros y razona
bien. El problema está en la
materia prima con
que elabora ese juicio,
esto que es tan raro, extraño, distinto, le hace
crear juicios raros y distintos, hipótesis raras, “es la voz
de Satanás”. Ahora, desde el esquizofrénico, escuchar una voz
que le dice “andá a matar a tu padre y a tu madre”, algo tan
terrible, no puede sino provenir de “Satanás”, o de alguien
muy malo - ¿cuál es la imagen del mal por excelencia que
tenemos?, Satanás. Entonces, si se sigue el razonamiento del
esquizofrénico, los juicios que elabora, tenemos que decir que
el juicio está bien, y que la maquinaria, podríamos decir, con
que realiza todo ese procesamiento cognitivo, también está
bien. Pero, ¿desde dónde es correcto?, desde el lado del
esquizofrénico. Es al ponerse del lado del terapeuta cuando
viene el choque, y esto porque él no puede decodificar con los
mismos códigos, por lo tanto no puede elaborar los mismos
juicios, hacer los mismos razonamientos, sacar las mismas
conclusiones, en consecuencia, para él, el mensaje del
esquizofrénico es incomprensible empáticamente e inentendible
cognitivamente, entonces aquí hay un
vacío de mensaje,
porque no lo puede decodificar.
Varios
núcleos delirantes
El esquizofrénico elabora una
hipótesis: “es Satanás”, pero con esto no genera una respuesta
estable para la incógnita. Entonces esta primer hipótesis que
elabora le sirve por un tiempo, durante una etapa, después,
como la incógnita persiste, o se agregan otras sensaciones
nuevas, entonces su PSC, su ‘yo pienso’, elabora otra
hipótesis y emite otra conclusión.
El terapeuta piensa: “primero me
dijo que era Satanás, ahora me dice que es tal otra cosa, por
lo tanto este individuo no tiene un núcleo delirante, como el
paranoico, tiene varios núcleos. Además el contenido no me
pareció algo consistente, cerrado, sólido, como que elabora
algo pobre, tiene escaso
vigor psíquico, (a diferencia del gran
vigor psíquico del
paranoico)”. Pero esto no es más que una interpretación
“ajustada a los libros” del terapeuta. Simplemente el
paranoico tiene otro mecanismo.
Paranoia y
esquizofrenia
El esquizofrénico no tiene un
delirio consistente, sino que va variando a través del tiempo;
esto se debe al hecho de que esta incógnita sigue
permaneciendo, o se agregan vivencias nuevas, en el campo de
la conciencia; esto no es algo que se resuelve en una primera
hipótesis, genera una segunda hipótesis, una tercera
hipótesis, de ahí que el terapeuta saque la conclusión de que
este tipo de discurso va variando en su temática, y por lo
tanto hable de polimorfismo, delirio de varios núcleos, mal
sistematizado o asistemático. Esto sucede porque usa como
patrón de referencia al delirio del paranoico que tiene un
solo núcleo y se va nutriendo, desarrollando, a través de sus
experiencias de vida. Es el caso del delirio celotípico, del
delirio hipocondríaco, del delirio de persecución, del
querellante, del delirio de ser amado, el delirio pasional de
Clérambault. Todos estos delirios se desarrollan alrededor de
un solo tema. Sistematizado significa que la novela que
construye el delirante es buena, tiene su lógica interna, y se
conserva a través del tiempo, o sea, siempre dice lo mismo, de
la misma manera.
Hay una enorme diferencia entre
el paranoico y el esquizofrénico; la diferencia radical
consiste en que para el esquizofrénico ese algo que se
presenta en su campo de conciencia, del que es sabedor, es
distinto a su pensamiento, el esquizofrénico siempre dice
“alguien o algo me dice tal cosa... me hacen decir tal otra”,
su yo se presenta como mirando, observando, a esa otra cosa
que aparece en su campo de conciencia, ajeno a su yo y que de
pronto lo invade. Hace una diferencia neta entre su yo y este
fenómeno que entra a su campo de conciencia y lo perturba, por
eso van a escuchar las conocidas frases: “ellos” “ellos me
hacen decir, ellos me dicen, ellos me hacen sentir”. ‘Ellos’
no ‘yo’.
En el paranoico la temática
delirante y su ‘yo’ están totalmente consustanciados: “Yo sé
-porque el paranoico tiene esa certeza- que...”. Y en función
de eso proyecta hacia el exterior y ‘compra’ del exterior lo
que el mismo proyectó. De esta manera, podemos decir que el
paranoico es un loco, es el que tiene una radical variación de
la realidad y está totalmente consustanciado con esa
variación.
El esquizofrénico conserva su
‘yo’, y en el campo de la conciencia se siente invadido por
estos fenómenos y estas sensaciones nuevas a las que su ‘yo’
trata de explicar, entonces decimos que el esquizofrénico es
un enloquecido, por esta profusión que llega a su campo de
conciencia y no puede procesar adecuadamente.
Habíamos dicho que el mecanismo
que elabora los juicios del esquizofrénico estaba conservado y
obviamente el razonamiento. El mecanismo de juicio del
paranoico no está conservado, en él sí hay una forma de
elaborar juicios absolutamente anómala, su yo está totalmente
consustanciado con esa producción y con esas conclusiones, y
además tiene la certeza absoluta -la certeza absoluta es el
‘yo sé’ que hace que la producción psíquica tenga la
repercusión afectiva que es le certeza, se siente seguro (la
seguridad es una cuestión de afectividad) de lo que está
haciendo, pensando, y creando. El esquizofrénico, en
definitiva, duda de sus hipótesis, y produce una, luego otra,
y ahí vemos que endebles son estas construcciones que él hace.
Resumiendo podemos
puntualizar:
1) El paranoico tiene plena
certeza de la temática en que basa el delirio y la mantiene:
“esta mujer me es infiel”; “me persiguen”, “me quieren
perjudicar”, “soy amado”.
2) La temática del paranoico está
totalmente consustanciada con su Yo, “Yo
sé que me persiguen”, “Yo
sé que me es infiel”.
3) El ve al mundo desde la
perspectiva de su yo ‘alterado’.
4) No tiene ningún conflicto
entre su Yo y otra cosa que aparezca en el campo de la
conciencia (como es el caso del esquizofrénico), al contrario.
5) La temática es elaboración de
su propio Yo ( su PSC), intrínseca de su yo.
Por eso el paranoico es el
loco, y el
esquizofrénico un
enloquecido, un torturado psíquico, por la entrada
a su campo de la conciencia de elementos que no puede
terminar de procesar.
El yo no
dividido
El PSC del esquizofrénico, el ‘yo
pienso’ permanece como “su” yo frente a la incógnita, a lo
nuevo, a lo raro, a lo distinto. Ustedes van a ver en
pabellones de crónicos, que el paciente, aún viejo y muy
defectuado, nos dice siempre lo mismo - y nosotros nunca los
escuchamos porque estamos pensado en qué es lo que habíamos
leído sobre esquizofrenia para tratar de adaptarlo a lo que
estamos escuchando: “doctor
yo creo tal cosa y
esto no es mío,
esto que me hacen decir no es mío, esto que me hacen hacer no
es mío”.
Y es que el pensamiento del
esquizofrénico nunca se divide, es siempre el mismo, no hay
una división del yo, no es en el sentido estricto una esquizo-frenia
que es lo que decía Bleuler, no es un yo dividido como decía
Ronald Laing (9),
no, el yo del paciente se conserva a lo largo del tiempo.
Caso clínico:
En estos párrafos el paciente
muestra netamente la conservación de su “Yo pienso”; la
diferenciación con el PPC (es
él el que las trabaja en mi, pero yo soy yo y yo también tengo
que entender), el estado de perplejidad (el lo
llama confusión) y el trabajo de elaboración de hipótesis que
debe realizar frente al material anómalo:
‘esto no lo entendí mucho todavía’, ‘con los años lo fui
entendiendo, ‘eso lo entendí’.
El paciente
trae escrito lo que le dijeron las voces:
“Yo soy padre.
Yo soy santo. Yo soy cristiano. Yo soy grande. Yo soy
simpático.
Yo soy macho,
muy macho, y bien macho.
Yo soy dios Jesucristo. Yo
soy Cristo tu hijo. Ese mosquito soy yo. Tenés que entender.
Yo estoy más allá de todo esto.”
Se le va
preguntado por el significado de algunas de las frases:
“¿Yo soy
padre?” “... yo no voy a
discutir que lo dice Dios ... Dios y Cristo es lo mismo ...”.
“¿Yo soy
cristiano?” “...
glorioso ... no es cualquier cosita barata, no se lo puede
avergonzar ...”.
“¿Yo soy macho,
muy macho...?” “...
todavía no lo entendí ...”.
“¿Tenés que entender?”
“... para entender todo esto la
cabeza hay que usarla ... son tantas cosas, es él el que las
trabaja en mi, pero yo soy yo y yo también tengo que entender
...”
“... 10 años atrás
-esto-
lo escuchaba
con mi oído espiritual, con los años lo fui entendiendo
...”
“...
Hay una parte en que Dios me habla de fumar, de tomar mate...
‘Vos tomá mate, fuma, y la radio la manejo yo’ ... no le daba
bolilla, tenía confusión ...”.
“...
Todo esto no lo entendí mucho
todavía, sí que tiene poder... eso lo entendí ...”. “... Por
no darme cuenta, al principio yo tenía mucha confusión, hasta
me enfermé de depresión..., después fui comprendiendo
...”.
A modo de resumen:
Estamos enfocando el concepto de
esquizofrenia desde el campo de la conciencia, donde el
esquizofrénico sabe lo que acontece, donde tiene noción de que
piensa con su PSC (yo pienso, yo hago). Dijimos que hay PPnC
que se hacían PPC (la voz, por ejemplo, cenestesia, cinestesia
o algo no definido). De acuerdo a lo que ya hablamos decíamos
que la esquizofrenia no era una escisión del Yo, dado que el
Yo del paciente se mantiene a lo largo de todo el proceso. Que
el esquizofrénico era un enloquecido. Que los procesos del
pensamiento, como el juicio y el razonamiento eran correctos,
lo que varía es la materia prima con que se hacen esos juicios
o razonamientos. También dijimos que, como cualquier otro
humano, ante una incógnita elabora una hipótesis. Y que esa
hipótesis, como es un intento de explicar algo nuevo para él y
para los otros, también va a resultar rara, anómala. Si bien
está bien construida estructuralmente, si lo trasmite como
discurso el terapeuta no puede realizar la decodificación del
mensaje y es calificada como delirante. El delirio, entonces,
es una construcción de a dos.
La vivencia
de influencia
Ahora vamos a completar con el
tema del pensamiento de influencia. El terapeuta etiqueta esto
como delirio de influencia, pero lo que el esquizofrénico dice
es ‘me hacen hacer’, no dice ‘tengo un delirio de influencia’.
Intencionalidad y armado de la acción
¿Qué pasa con cualquier acción
ejecutada voluntariamente? Parte desde la intencionalidad del
Yo. ‘Yo quiero ir a la clase del Borda’ ‘Yo debo ir’.
Se ponen en marcha una serie de
mecanismos para ejecutar la acción.
Como ejemplo pongamos algo
sencillo como el de “Yo quiero caminar hasta ese banco”.
Mi yo genera la ‘intencionalidad’
de caminar hasta allí, pero el ‘armado’ del movimiento, está
por fuera del campo de la conciencia. Yo no estoy pensando
ahora moveré el pie izquierdo, accionando tales músculos,
contrayendo unos y relajando otros, y enviaré más sangre a
este miembro. Tendré en cuenta la presión del piso, y el peso
que soporta este pié, luego moveré el pié derecho por delante
del izquierdo y así sucesivamente. Nadie es conciente, sabedor
de eso. Esas son subrutinas mnésicas de movimiento y el armado
se realiza por fuera del campo de la conciencia. La
intencionalidad parte del yo, del campo de la conciencia, el
armado para ejecutar la acción se realiza por fuera del campo
de la conciencia .
Gráfico
6

Hay una doble vía, el Yo, por una
parte ‘ordena’ realizar la acción, se arma luego el
movimiento, finalmente se ejecuta y luego la persona tiene
noticias, en su campo de la conciencia, de que se está
desplazando. Si bien el armado se realiza por fuera del campo
de la conciencia, el hecho de desplazarse entra en el campo de
la conciencia, a través de la noticia de que se ha ejecutado
la acción. Hay una correspondencia entre la intencionalidad y
la noticia de la ejecución del movimiento. Esto no llama la
atención, nadie está asombrado de caminar; es algo habitual,
rutinario.
Me hacen
hacer
Lo que ocurre en el “me hacen
hacer” de esquizofrénico es lo siguiente:
Gráfico
7

1) El armado del movimiento se
hace por fuera del campo de la conciencia.
2) El esquizofrénico tiene
noticia, entra a su campo de la conciencia, que se ejecutó el
movimiento o la acción.
3) El no tuvo la intención de
moverse.
4) No existe la correspondencia
entre intencionalidad y noticia del desplazamiento.
5) Dado que esto ocurrió por
fuera de su PSC, del Yo, el esquizofrénico elabora la
hipótesis de “me hacen mover”.
Jaspers(6)
transcribía: “No los he leído nunca, ni oído. Vienen sin ser
llamados. Me parecen regalados” (Gruhle). “No he gritado en
absoluto, rugió desde mí el nervio de la voz” “Las manos se
inclinan hacía aquí, hacía allí, yo no las dirijo, y no puedo
tampoco contenerlas” (Berze).
El paciente comunica: “por mi
garganta me hacen hablar” como en la llamada “alucinación
verbomotora”, o “hacen que me quede quieto”.
Un paciente decía: “Una voz me
ordenaba mata a tu madre y mi mano se movía hacía el cuchillo,
yo no quería, pero me hacían mover la mano”.
Esto de anoticiarse de un
movimiento ya hecho, que no pasó por el Yo, el PSC, el “yo
actúo”, “yo hago”, lleva al interrogante de por qué se produjo
esto y en consecuencia genera la hipótesis de “me hacen
hacer”. Esto comunicado al terapeuta hace que éste elabore la
hipótesis del “pensamiento anómalo en forma de delirio de
influencia”. como ven es el mismo mecanismo que se repite una
y otra vez y recibe distintos nombres.
Los
Sistemas de Procesamientos (SP)
Existe como función del encéfalo,
el armado de la cosa (la acción, el pensamiento, la
identificación, etcétera). A esta función encefálica llamo
para ser operativos: Sistema de Procesamiento (SP)
Gráfico
8

|
El armado del movimiento se
realiza en determinadas áreas del encéfalo (motrices,
asociativas, etcétera) que es estudio de los neurobiólogos
(10), pero la vamos a llamar SP.
Del exterior captamos, por
limitación de especie, sólo una parte de los estímulos que
proporciona, aquellos que nos permiten los umbrales de los
receptores de los sentidos. Los sentidos están acotados a
lo que nos es útil como especie, el resto nos es
desconocido, no captado. No obstante ese fragmento de la
realidad que captamos es, en cuanto a estímulos, en
extremo abundante. Por ejemplo en este momento estamos
captando temperatura, posición del cuerpo, múltiples
ruidos, todo lo propioceptivo, intensidad de la luz,
etcétera ; hay millones de estímulos que nuestros
receptores sí pueden captar. Pero si nosotros fuésemos
concientes, sabedores, de todos esos estímulos, tendríamos
que decodificar cada una de ellos, identificarlos,
colocarlos en un encuadre lógico (PSC), darle un sentido.
Como esto es tan profuso sería imposible de lograr.
Estaríamos paralizados procesando toda esa información y
entraríamos en un caos psíquico por no poder, nuestro
encéfalo, decodificar todas esas sensaciones. Esta es la
razón por la que toda esta información no llega a nuestro
campo de conciencia, sino que llega a distintas zonas del
encéfalo, que aquí llamamos SP, sistema que selecciona el
material que entra, ya sea en función de lo que
necesitamos básicamente o de aquellos estímulos que sí o
sí lo necesitamos para operar en tanto individuos
biológicos frente al terreno, al medio.
El SP, entonces, selecciona
estímulos que después van a pasar al campo de la
conciencia.
Hay aquí un primer paso que
hace a todas las sensaciones que nuestros receptores
pueden captar. Un segundo paso que es el trabajo, el
armado, la selección, la identificación (S+R=P), que se
realiza sobre todo lo captado. El tercer paso consiste en
enviar una parte muy pequeña a nuestro campo de
conciencia, para que sea colocado por el yo (PSC) en un su
sistema lógico, para hacerlo comprensible, y que nos
permita operar sobre las cosas
El cuarto paso sería la entrada de
esa información ya “filtrada”, acotada, armada, como para
que sea “asimilable” por el PSC, el Yo, y así poder ser
utilizada. |
Si ustedes tienen en cuenta esto
entonces entenderán que existen zonas del encéfalo (SP) que
son hiperconcientes,
porque conocen toda la información que proviene de todo lo que
es exterior al encéfalo (y en ello incluimos a lo
propioceptivo). En esto hay un
conocer total, en
ese sentido es hiperconciente. Su enorme trabajo consiste en
inhibir, anular, disminuir, bajar la intensidad, etcétera,
para que de toda esta masa de sensaciones, llegue solamente lo
que es útil.
El yo, el PSC, le da un marco
lógico, un sentido, a lo que le llega de SP.
Si al campo de la conciencia
entra algo que es absolutamente desconocido ¿qué hago?, trato
de buscar en las áreas mnésicas si tienen almacenado algo
semejante. En realidad el PSC “interroga” a el SP sobre la
identidad de lo llegado al campo de la conciencia.
En el armado trabajan además de
la memoria todas las áreas asociativas, imprescindibles para
coordinar y armar las acciones, pensamientos, etcétera.
Algunas
constataciones de la función del SP:
Normalmente hay varias acciones
que implican a los sistemas de procesamiento (SP). Estos son
sistemas que no dan cuenta de sí mismos, en consecuencia, no
suelen ser captados, son como el ojo, que mira pero no se ve.
A continuación algunos ejemplos de este accionar:
a)
Introspección
Emitir una auto evaluación del
tipo : “Soy una buena persona” implica que hemos realizado
varias operaciones mentales:
a) ubicarnos por encima de
nuestro Yo, poder “mirarlo desde fuera del Yo”.
b) objetivarlo, es decir tomarlo
como “cosa” de estudio.
c) compararlo, utilizar
referentes previos, valores, para realizar el análisis.
d) sacar una conclusión (un
juicio) “soy bueno”.
e) establecer un “diálogo
interno” entre el Yo y “algo” distinto a él.
Estas operaciones se denominan
introspección.
b)
Intuición
Es la captación inmediata de una
situación o el armado de una idea sin que medien los pasos de
un razonamiento consecutivo. Es sacar una conclusión inmediata
sin haber realizado el razonamiento estándar. La emisión de
una intuición suele sorprender al propio emisor, no obstante
de tener la convicción interna que “es así”.
Aquí el yo es sorprendido por la
aparición el en campo de la conciencia de una idea síntesis.
El SP ha armado la conclusión.
c) La
inspiración
En varias oportunidades distintos
artistas ha narrado experiencias de “momentos” en que su Yo se
ve “asaltado” por ideas o imágenes que lo impele a escribir,
pintar, ejecutar, etcétera. En tales momentos su yo meramente
transcribe el contenido de estas ideas creativas. “Me lo
dictaron las musas”. Decía Borges que “le es dado” el
principio y el final de un cuento, luego él (su Yo) se limita
a buscar el desarrollo, el trabajo de pulido. Por lo general
tomamos estas expresiones de los artistas como un gesto de
humildad. “Algo” genera estas creaciones.
d) La
resolución latente de problemas
Es cotidiano que múltiples
problemas de variada temática estén presentes alternativamente
en nuestro campo de conciencia. A veces dejamos de “pensar”
(lo sacamos de nuestro campo de conciencia) en algunos de
ellos por lo dificultoso de su resolución. Pasa el tiempo e,
inesperadamente, se nos hace consciente la solución del mismo.
Irrumpe en el campo de la conciencia la solución. “Algo” ha
estado elaborando
paralelamente al campo de conciencia estas
soluciones.
e) Las
asociaciones
Cuando emitimos un pensamiento
automáticamente se asocian ideas relacionadas que lo
enriquecen y lo hacen “avanzar” hacía la finalidad.
Consecuentemente existen interrupciones a ese pensamiento que
aparecen en nuestro campo de conciencia y a las que llamamos
distracciones. Es decir el Campo de Conciencia (CC) está
continuamente “invadido” por múltiples ideas generadas
paralelamente al pensamiento actual (PSC).
f) La
meditación ‘profunda’
Los orientales hacen meditación
profunda mediante particulares ejercicios de respiración,
privaciones alimentarias, aislamiento, posturas para conseguir
estados “especiales” de conciencia (que ellos le dan una
interpretación mística). Pienso que lo que realizan con esas
alteraciones, ya sea por hiperventilación o hipoxia o
hipoglucemia, es lograr una mayor apertura de estos filtros
que comunican con SP.
g) Por
sustancias psicoactivas
También tienen noticias de
este funcionamiento encefálico, los que ingieren LSD o
mescalina, por ejemplo. Aldus Huxley (7)
en “Las puertas de la percepción” narra sus
experiencias con la mescalina, con la que conseguía estados
especiales de percepción. En ese estado, miraba, por ejemplo
un florero sencillo que siempre tenía en el escritorio al que,
por las rutinas sensoperceptivas, no le llamaba la atención, y
quedaba extasiado ante la belleza de la flor; él le daba una
interpretación casi mística a esto, cuando lo que pasaba era
esta mayor apertura del filtro hacia SP donde están
todas las
sensaciones que provienen de esa flor, todos los matices.
También cuenta que se miraba el pantalón y quedaba fascinado
sus pliegues, le transmitía tanta información y tanto
significado le atribuía a esta densidad de información, que
quedaba fascinado. Una actividad de contemplación intensa. Las
cosas que son familiares, en estos estados, se les otorga un
significado distinto.
h) Por
hipnosis
En la hipnosis, se logra un
estado especial de apertura hacia el SP, esto permite recabar
información ‘olvidada’ por el sujeto despierto, y/o conseguir
acciones automáticas que ‘puentean’ al yo (PSC) con recuerdo
parcial o sin él de tales acciones.
i) En la
epilepsia, sonambulismo, amnesia global
En la epilepsia de tipo
psicomotora hay automatismos. La persona se puede trasladar,
sin sufrir accidente alguno, a otros lugares y luego se
sorprende (su yo) de estar allí. ¿Qué lo guió hasta allí?
El sonambulismo, el armado y
ejecución de acciones por fuera del Yo y del campo de la
conciencia es otro ejemplo de la actividad del SP.
En la amnesia global el sujeto
“no sabe quién es”, falla en la auto identificación, el Yo no
puede recuperar las representaciones (R) (el recuerdo, su
pasado, lo que él fue), pero sigue con conductas de
supervivencia y culturales, se ponen en ejecución rutinas
mnésicas de habilidades, de modales, de seguridad.
También el situaciones de extremo
peligro, se ponen en funcionamiento automatismos y rutinas de
acción por fuera de la intencionalidad del Yo, que son las
que, muchas veces, salvan al individuo.
SP y
esquizofrenia
Suponemos que en la esquizofrenia
hay una alteración en los filtros, y pasa al campo de la
conciencia información armada, procesada, pero a destiempo o
inadecuada, o pasan sensaciones no identificadas, o rutinas
autoejecutables. Cuando pasan estas sensaciones no
identificadas ocurre lo que explicamos al principio, la
incógnita. Cuando pasan PPnC y se hacen concientes, tenemos
por ejemplo, las llamadas “voces” (PPC). Cuando se arman
movimientos que no siguen los carriles habituales de la
intencionalidad tenemos entonces el “me hacen hacer”.
La ‘voz’
En el caso de “la voz”, que es un
pensamiento armado que irrumpe en el campo de la conciencia
(PPC), y no ha sido la intencionalidad del Yo (PSC) armarlo,
es vista como distinta al Yo y ajena al mismo. Viene de SP sin
haberlo ‘solicitado’, de manera anómala (de lo contrario se
integraría al PSC y sería considerada como una distracción u
ocurrencia), por falla en los filtros.
El armado de “la voz”, PPC, viene
con una lógica. El paciente no dice que escucha palabras
aisladas, sino “una voz que le dice...” y da oraciones
como ejemplo. La oración es la expresión gramatical de un
pensamiento. La “voz” pasa entonces al campo de la conciencia
armada, articulada y en forma de pensamiento (PPC). Llama la
atención que en ocasiones el paciente nos dice que él jamás
‘pensaría’ como el contenido de las voces, y en otras,
manifiesta que lo que le dicen las voces, él nunca lo supo.
Así un esquizofrénico de 22 años me decía: “me hablan que
debo ser socialista no comunista y me explican los valores de
ser socialista, me adoctrinan, yo nunca había leído sobre
socialismo y nunca me interesó la política, ni he hablado con
nadie que sepa de política. Pero ‘ellos’ saben todo sobre
socialismo y me lo explican. También me pasa cuando escucho
música. Yo nunca le di bolilla a la letra. Pero ‘ellos’ me la
hacen escuchar y me explican qué quiere decir cada frase de la
letra. ‘Yo’ lo pienso después y es cierto, es así como ‘ellos’
dicen. ‘Yo’ nunca me hubiera dado cuenta”.
Cuando el filtrado está bien
puede pasar de SP al campo de la conciencia un pensamiento
armado (PPnC), pero se incorpora al PSC y es tomado como una
ocurrencia propia, porque es colocado por el PSC dentro de su
formato lógico, le da un significado, y, aunque lo sorprende,
lo toma como propio.
Cuando sigue este mismo proceso,
pero con el filtro alterado, entra de manera anómala, se
vivencia como extraño, distinto, fuera del Yo, como una voz
(PPC).
El signo
del espejo
El esquizofrénico nos cuenta que
a veces se asombra de cosas que son, para nosotros, comunes,
banales, familiares. Es porque está con una apertura hacía SP
mucho más amplia que el común. Esto puede dar una sobre
información sobre los objetos comunes, un tipo de vivencia que
deja perplejo al esquizofrénico y hace que permanezca
contemplando su rostro frente al espejo largo tiempo tratando
de encontrar, sin resultados, qué es lo distinto. Cuando se le
pregunta si ve deformado (ilusión) su rostro o manos, dice que
no, que son distintas pero no acierta a decir en qué son
distintas. Más adelante, puede decir que es el rostro de otro,
o bien ilusionar que es más viejo o joven o de otro sexo, o
generar hipótesis anómalas sobre esta base.
Huxley anota que, bajo el efecto
de la mescalina, en ese estado de contemplación, no le
interesaba hacer otra cosa, la sola contemplación lo
completaba y le quitaba interés a cualquier otra acción. Esto
está muy ajustado al concepto de
apatia que usamos
para la esquizofrenia.
Con todo lo expuesto podemos
decir que la llamada esquizofrenia es una disfunción (de los
filtros) que pone en evidencia una función (la de integración
y armado que realizan las áreas asociativas) que habitualmente
no la hacemos concientes. Esto implica una absorción psíquica
por tratar de encontrarle significados a material proveniente
de SP que invade el campo de conciencia. En este sentido el
esquizofrénico es un enloquecido.
La acción
del antipsicótico
Cuando damos antipsicóticos,
sobre todo los de última generación, olanzapina, clozapina,
risperidona, etcétera, observamos algo muy particular en el
esquizofrénico: paulatinamente estas hipótesis anómalas
disminuyen, su discurso se asemeja más a un discurso estándar
y la conducta, en consecuencia, se aproxima más hacia una
conducta común. Nos asombramos de que el esquizofrénico -
totalmente encerrado, inútil, diciendo disparates -de pronto
diga: “bueno, quiero estudiar tal cosa, o quiero trabajar”- y
ese ‘quiero’ no es un mero deseo o una expresión de deseo,
sino que lo hace.
¿Qué podemos especular sobre lo
que ha pasado? Que la profusión de información anómala hacia
el campo de la conciencia disminuye y en consecuencia, el PSC
ocupa una parte de su función en explicar estas cosas y el
resto lo ocupa para las cosas normales.
El terapeuta, como lo ve con un
discurso más cercano a lo estándar, saca como conclusión “el
delirio ha disminuido”, “ya empiezo a entender lo que dice
este hombre o esta mujer”, “ya mis códigos son semejantes a
los códigos que está manejando esta persona”, entones “ha
mejorado”, “tiene menos delirio”. Luego vemos al
esquizofrénico estudiando en una Facultad, o trabajando.
No es
una demencia precoz
Entonces aquí es donde se hace
una revisión de los conceptos clásicos: una vez que le bajamos
el nivel de información que él no puede procesar vuelve a
hacer juicios adecuados. Cuando la materia prima es adecuada
los juicios sos adecuados. a) Por esto, el esquizofrénico es
un enloquecido. b) No es una Demencia Precoz -ya Bleuler había
discutido esto-, porque en la Demencia la base es netamente
orgánica, el deterioro permanece, y el defecto en el
esquizofrénico -con estas nuevas medicaciones-, disminuye.
El
tratamiento
De todos estos conceptos se
desprende la importancia de dos cosas: primero, del rápido
accionar que debe tener el psiquiatra con la medicación (11),
para controlar la entrada de información anómala o
distorsionada al campo de conciencia del paciente y, segundo,
de la actitud de ayuda del terapeuta.
Hay que acompañar la medicación
con psicoterapia de apoyo, seguir trabajando con el paciente,
y realizar laborterapia.
Estimulando adecuadamente al
paciente le estamos dando información ordenada, ‘masticada’,
una ‘papilla’ de información que él puede procesar mejor,
ganándole terreno al procesamiento de esta información amorfa
y anómala.
En la laborterapia al paciente no
se le hace hacer cualquier cosa, no se le dice “acá tenés
todos estos elementos, hacé lo que quieras”, se le va
indicando que hacer, que no hacer, se lo va guiando. Estas
cosas no deben ser raras o estridentes, sino que deben ser
cosas sencillas y rutinarias, porque toda cosa nueva genera
presencia de incógnita, se contamina con este material amorfo,
anómalo. Por eso los profesionales que se dedican a
laborterapia deben tener como cualidades la tolerancia, el
respeto, la paciencia, el conocimiento adecuado y el amor que
lleva implícito toda psicoterapia.
El defecto
a) Suponemos la existencia de una
alteración neurobiológica, que produce esta falla en los
‘filtros’, encargados de hacer pasar sólo la información
‘clasificada’, trabajada. Si recibiésemos
toda la
información del medio, no nos alcanzaría todo el trabajo
cerebral para poder procesarla y quedaríamos paralizados (no
podríamos pensar, reflexionar, poner una ‘distancia’, entre la
recepción de la realidad y la planificación de la acción, para
ejecutar la acción). El filtro, por ahora, es ubicado en
algunas regiones cerebrales como el tálamo, por ejemplo.
b) Otro elemento a tener en
cuenta, es una capacidad del psiquismo, compartida por todos,
que es la capacidad de aprender, el de fijar, de tener
hábitos.
O sea, que al elemento anterior,
la alteración nuerobiológica, se le agrega el aprender y
generar hábitos. El esquizofrénico se ‘habitúa’ a ser
esquizofrénico. Tiene hábitos, memorizaciones, almacenamientos
de procesos esquizofrénicos. ‘Aprende’ la esquizofrenia. Estos
dos factores dan el estado clínico llamado defecto.
Pienso que con cada ‘brote’ se
produce una nueva alteración en estos sistemas encefálicos que
llamamos metafóricamente ‘filtros’, lo que produce la
sintomatología ‘florida’, la estabilidad del cuadro conlleva
un menor nivel de capacidad, dado la profusión mayor de
información anómala en el campo de la conciencia.
Un caso:
A veces el
diagnóstico diferencial entre un defecto y una oligofrenia no
es tan sencillo, sobre todo si no se tiene la información de
los familiares que conocen la evolución. Como en el ejemplo
que sigue, en ocasiones los familiares ‘compensan’ los déficit
del paciente, en su ‘negación’ del problema.
Recuerdo el
caso de un paciente de unos 35 años, casado, que se ocupaba en
el barrio de la jardinería, arreglos en las casas, y trabajaba
también como servidor de café en un hospital. Concurrió la
esposa a consultarme porque decía que estaba insoportable.
La primera
impresión sobre este paciente era de una deficiencia mental,
de una oligofrenia. Un paciente que hacía tareas menores, no
leía, no estudiaba, no era sociable, y tenía de vez en cuando
reacciones agresivas, como tratar de golpear a la esposa,
romper algunas cosas.
Lo que le
llamaba la atención a la esposa era que no se quería bañar:
“cuando le insisto mucho, se mete en el baño, abre la ducha,
pero lo espío por la cerradura y veo que está sin bañarse, y
hace que se baña, y es medio insoportable el olor que tiene, y
esta agresivo, etcétera”.
Entonces, le
pregunto a ella como era antes. Dice “yo los conocí a los 28
años”.
- Entonces
algún familiar...
- “No, el
hermano está en tal lado, la madre murió...”
- ¿Y usted qué
sabe de él cuando era joven?
- Nada, porque
yo lo conocí de grande.
Él a su vez se
estaba atendiendo con psiquiatras del hospital, desde hacía
dos años aproximadamente, porque ella le había insistido por
esos períodos que tenía de agresividad.
Me dice: “lo
que no puede olvidar es a la madre, que falleció hace unos
años, y a veces le habla, y esas cosas”.
- ¿cómo es eso
de que le habla a la madre fallecida?
- “A veces está
en el baño o en alguna habitación, y es como que le habla:
debe ser que la extraña”.
Pido un informe
al psiquiatra con el que se estaba atendiendo, quien envía una
nota con el diagnóstico de deficiencia mental con rasgos
psicopáticos.
En un momento
dado ella me dice que él la amenazó con un cuchillo, creía que
ella era la madre, y le hablaba como si fuera la madre.
Carlos era una
persona de poco hablar, conversaba lo mínimo, monosílabos,
largos silencios. En un momento dado le digo:
- ¿Usted que
estudios tiene?
- Yo soy
seminarista.
- ¿Cómo
seminarista?
- Si, tengo
tres años de seminarista.
- ¿Usted sabe
latín?
- Por supuesto
Entonces voy
diccionario Larousse, donde hay frases latinas y le digo ¿qué
quiere decir Elea iacta
est?
Contestó: “La
suerte está echada, eso lo dijo Julio Cesar cuando cruza el
Rubicón, en la Guerra de las Galias. Yo traduje para el
Seminario a Virgilio y Horacio”.
No era una
oligofrenia sino una esquizofrenia con un defecto grave. La
persona que había sido un estudiante brillante, se había
transformado en un ser tosco, incapacitado y agresivo.
Le hago llegar
inmediatamente una comunicación al médico psiquiatra del
hospital diciéndole que el paciente tenía un defecto
esquizofrénico grave, etcétera. El médico que lo había
atendido dos años, rechazó absolutamente el diagnóstico,
entonces lo envía para que lo estudien a una Clínica de
prestigio donde le confirman que se trataba de esquizofrenia
con defecto, lo que produce un gran desconcierto en este
psiquiatra, con muchos años en la especialidad.
Con esto quiero
mostrarles lo que pasa por falta de información de lo que era
antes el paciente. Yo tuve la suerte de que Carlos habló,
porque muchas veces le habrán hecho la misma pregunta.
Estimo que este
paciente, de acuerdo al defecto que tenía, estaba en al menos,
en un cuarto brote. Y desde ese tiempo permanece internado. Ya
no podía ni hacer las tareas menores que realizaba.
A mayor
cantidad de brotes, el defecto es mayor.
Otros
síntomas
El humor
en la esquizofrenia
Humor delirante (Schneider)
Trema (Conrad)(8)
Clima afectivo característico de
la etapa inicial de la esquizofrenia y reactivo a sus
vivencias.
Se distinguen 2 momentos:
1. Perplejidad
Incluye: vivencia de extrañeza,
incertidumbre, inseguridad, sensación de peligro, perjuicio,
estado especial de tensión, persistencia de incógnitas,
autorreferencia (una señal, un mensaje, lo implica),
reverberación mental sobre la incógnita, manifestaciones
conductuales inhabituales (retracción, introversión,
disminución de la actividad, aislamiento, rumiación, interés
en lo filosófico, o religioso).
2. Resolución:
Interpretación anómala de lo
percibido (IAP ).
Hipótesis anómala: “un
pensamiento anormal para algo anormal” (Delirio).
Interpretación Anómala de lo Percibido (IAP)
En este parágrafo daremos
nuestro concepto sobre la mal llamada ‘percepción delirante’,
que es uno de los ‘síntomas’ con más persistencia que se
encuentra en la esquizofrenia; tal es así que en un
seguimiento que hizo Cabaleiro Goás (12)
de unos quinientos pacientes a lo largo de quince o veinte
años... la mayoría seguía presentando percepciones delirantes.
Las características son:
1. el paciente
‘percibe algo’
-gesto, movimiento, actitud, circunstancia- esta percepción es
normal, lo que la persona percibe es consensuado, puede ser
objetivado por otros: “...si, yo también estoy percibiendo
esto”;
2.
‘hay un plus’ que
se agrega a lo percibido;
3. realiza una
‘interpretación anómala de lo
percibido’ (IAP);
4. siempre es
‘autorreferencial’;
5.
‘conlleva un mensaje o señal’;
Dado que la ‘percepción es
normal’, vamos a borrar rápidamente el error de llamar a esto
‘percepción delirante’, la percepción no delira, y vamos a
cambiarlo por ‘interpretación anómala de lo percibido’ (IAP).
En el concepto ‘interpretación
anómala’, lo “anómalo” siempre implica la interpretación de un
tercero. Para éste es anómalo, es distinto, en sentido
estadístico. Teniendo en cuenta las posibles interpretaciones
lo que dice el paciente sale de lo estándar, en ese sentido es
anómalo.
Vamos a discriminar este viejo
síntoma, y a analizar en qué consiste ese “plus”.
Un ejemplo: “íbamos con mi padre,
alguien se rascó la cabeza, eso significa que me van a matar”.
a) “alguien se rascó la cabeza”,
lo percibido.
b) “eso significa”, la relación.
c) “me van a matar”, la
autorreferencia, la IAP .
Él iba con el padre quien refiere
sin darle importancia “sí, la persona iba delante nuestro y se
rascó la cabeza, me acuerdo, al pasar, porque estaba delante
nuestro, sino no hubiese prestado atención al detalle, ¿cuánta
gente se rasca la cabeza?”, o sea, tanto el paciente como el
testigo confirmaban esto, lo que referían fue exactamente lo
que pasó.
La sensopercepción (S+R=P) es
normal, la percepción es un partícipe necesario - como dicen
en la justicia -pero no involucrada en relación a lo anómalo,
a lo distinto. No podemos hablar entonces de ‘percepción
delirante’.
¿Por qué no tiene ‘completud’
esta percepción en sí? ¿por qué no hace como el padre “como
iba delante nuestro vi que se rascaba, pero no le di
importancia”?, con lo cual, al tener una completud y estar
cerrada, se la encasilla, la archiva, y produce tranquilidad,
no genera tensión, es un elemento neutro.
En el esquizofrénico P tiene algo
más, no existe completud, no le satisface ese simple hecho
percibido, no es algo común, habitual, hay un
‘plus’, hay
‘algo detrás de lo evidente’.
Es justamente ese plus el que hace a este síntoma, el percepto
llega completo pero se le agrega algo más -estamos de nuevo en
campo de la conciencia- este plus, del cual el paciente no
tiene noción de qué se trata pero sabe que está, y hace que el
PSC dispare una hipótesis: “me van a matar”. Lo que se percibe
habitualmente es una ‘síntesis’ de toda la información que
llega de un objeto externo, esa imagen se nos aparece en el
campo de la conciencia ya pulida de los ‘excesos’ de
información que no nos es útil para esa ocasión, ya viene
recortada (desde el SP), minimizada. En el esquizofrénico por
falla en los ‘filtros’, esa imagen está sobrecargada de
detalles, con exceso de información, en ‘bruto’, por lo que no
logra terminar de procesarla para identificarla (de nuevo la
incógnita), así el PSC dispara, entonces una hipótesis
anómala.
Visto de esta manera la IAP sería
el reverso de una ilusión. En la ilusión las señales de la
sensación son bajas o llegan bajas (s) y daría una falla en la
identificación (P’) por sobre complementación de la
representación (R); sería s+R=P’. En la IAP tendríamos una
sobre carga de señales de S donde las representaciones (r) no
son suficientes para complementarlas y entrarían al campo de
conciencia como un ‘plus’, algo más idenfinido. Sería S+r=P+*.
Podrán darse cuenta, si seguimos
siendo atomistas, que esto no está en el terreno de lo que se
percibe, sino ya directamente en el campo cognitivo, esto no
es un fenómeno de la percepción o de la sensopercepción, sino
que lo cognitivo ya está implicado y sigue las normativas de
lo que veníamos hablando hasta ahora. Esto es algo que se nota
en el campo de la conciencia, y que está, si ustedes quieren,
imbricado al sistema perceptivo. Es algo que en el
esquizofrénico se arma en el SP y se agrega a lo que percibe.
Es el mismo mecanismo que se repite una y otra vez con
diferentes nombres.
A veces la IAP es
autorreferencial en el sentido de ‘Yo se que significa’ ese
mensaje, aunque implique a otro. Por ejemplo: “Vi caer una
carpeta, eso significa que van quemar la casa de mi tío”.
Alucinación:
A la identificación de la imagen
(P) se llega a través de una construcción (S+R=P). A lo que
proviene del exterior (S), captada por los receptores, se lo
complementa con lo memorizado (R) y da el percepto (P).
Sí o sí, en el proceso
sensoperceptivo debe estar el objeto.
En la alucinación el objeto no
está, en consecuencia no puede haber sensación (S). Ya en este
punto sabemos, entonces, que la alucinación no es un hecho
perceptivo.
Sin embargo el esquizofrénico
insiste en existencia real de “P”. ¿Qué ha tomado como real,
sino tiene una S? Ha jerarquizado, como objeto real, una
representación (R). (....[+] R= “P”) Entonces:
La alucinación es la
jerarquización de una representación como percepto.
La vieja definición de
alucinación “Percepción sin objeto” se anula a través de estos
conceptos; si no hay objeto, no se percibe.
Las
‘voces’:
Por falla en los ‘filtros’
(ver más arriba) ingresa al campo de la conciencia un PPC
(para mayor detalle sobre este concepto consultar:
Pensamientos Paralelos
Concientes (PPC). Alcmeon, 25, 1998 ó
www.marietan.com.ar
Un paso posterior es la
verbalización de este pensamiento paralelo. Es decir, el
esquizofrénico vivencia que el PPC adquiere independencia y
lenguaje, le es absolutamente extraño a la propia persona. El
sujeto desconoce que genera estos pensamientos. Cuando el PPC
se verbaliza y se presentan concatenaciones lógicas, el
paciente lo trasmite en su discurso como que le “hablan”. Sin
embargo, al menos al principio, ningún esquizofrénico puede
decir que esas “voces” que siente dentro de su cabeza son
iguales a las voces con que le hablan las otras personas de su
entorno ambiental. Puede distinguirlas.
“P:
¿Alcanza a oír a Dios?
R: Exacto yo
fui presentado a Dios en este hospital. Él me elegía soldado
custodio y él me eligió con un señor que le voy a dar una
idea, que era mi parte legal.
P: ¿Cómo le
habla a Dios?
R: Con voz de
hombre, claro.
P: ¿Usted lo ve
a Dios?
R: Exacto, no
exactamente cuando lo quiero ver sino cuando me da información
a imaginación muda.
Cuando me da información a
imaginación muda sale una voz que da información, pero cuando
le da información con imagen viva, se hace con fleje, le da
propio, con latido propio. Yo tomo y él me contesta.”
Paciente de 42 años, 20 años de internación.
Gráfico
9

Voces
que dialogan entre sí
La presencia de varios PPC
determina las “voces que dialogan entre sí”. Y a veces el
paciente, con su pensamiento en serie (PSC), que nunca deja de
reconocer como suyo,
interviene y ‘dialoga’ con las “voces”, que identifica como de
otros.
Sonorización del pensamiento o “eco” del pensamiento
El Eco es una vivencia en la que
el propio pensamiento (normalmente subvocal), es sentido en
alto volumen. En este caso el paciente reconoce que es su
pensamiento, no el de otro. Luego hará una interpretación
anómala de este hecho: ‘Si mi pensamiento está en alto
volumen, puede ser escuchado por otros’, de ahí el síntoma
Difusión del pensamiento.
Siete
pasos en la vivencia de influencia
a) Diseño paralelo de la
acción
Construcción mental de la acción:
pensamiento, conducta: hablar, moverse, etcétera.
b) Ejecución de la
acción paralela
La ejecución de la acción sigue,
por lo general, las “vías” de ejecución de las acciones
“normales” (las asimiladas por el Yo), de lo que se infiere
que la “orden” proviene de un nivel “superior” a los elementos
anatómicos y fisiológicos del movimiento en sí. El nivel es el
de las decisiones.
c) Simultaneidad entre
la acción del Yo y la acción paralela
La ejecución de la acción
paralela se realiza postergando a otra acción del Yo. Pueden
producirse fluctuaciones, ejecuciones consecutivas del yo, y
paralelas, que se expresan en el síntoma llamado
ambitendencia.
Si la acción paralela es “débil”,
el Yo puede controlarla, frenarla; discurso: “me
querían obligar a hacer”; “La
voz me decía ‘agarrá el cuchillo y matala’ y mi mano se iba
hacía el cuchillo, pero pude pararla”
d) Hay conciencia de
este fenómeno
Llega al campo de la conciencia.
Hay toma de conocimiento de la acción paralela, no es un tics
(movimiento automatizado no conciente).
e) Sorpresa
El yo se ve sorprendido. Se topa
con “algo” no previsto ni organizado por él. Perplejidad.
f) Pérdida del control
del Yo sobre la acción paralela
La acción paralela se descarga,
ejecuta, y el Yo permanece como “espectador”.
g) El Yo interpreta,
discurso: “me hacen hacer”
Aveces hay un “plus” en lo
ejecutado por la acción paralela que el Yo reconoce como que
“supera” o es “cualitativamente distinta” a la que hubiera
pensado o hecho por sí mismo. No es una desinhibición de
contenidos reprimidos, de simples evocaciones. El armado tiene
todas las características de un pensamiento o movimiento
completo que el Yo reconoce como “inéditas” para él.
Disgregación e Incoherencia
En la disgregación el discurso
del paciente no se entiende, porque la frase A no está
relacionada con la frase B, ni con la C, ni con la D. El
paciente va hablando A, B, C, D... y una oración no tiene nada
que ver con la siguiente. Nosotros interpretamos el mensaje en
serie, A se continúa en B, éste en C, y en el caso de la
disgregación esto no ocurre, en consecuencia concluimos:“no se
le entiende”. Pero si ustedes se toman el trabajo de grabar al
paciente disgregado y luego transcriben lo que dice, se van a
dar cuenta de dos cosas:
1. La frase A esta relacionada
con la frase D, la D con la L, etcétera, entre estas
relaciones pasó toda una secuencia de oraciones donde cada una
no tiene que ver con la otra, por eso no se entiende. Pero si
se realiza el trabajo de unir diferentes frases (A, D, L, R,
T, etcétera), se van a dar cuenta que el paciente sí quería
decir algo, y puede obtenerse el mensaje.
2. El paciente se expresa con
oraciones, palabras sueltas intercaladas, neologismos,
interjecciones, pero de alguna manera respeta la sintaxis
(sujeto/predicado), respeta la sintaxis de la frase A, pero no
respeta el encadenamiento, lo que implica que se trata de una
alteración del razonamiento, de la forma de encadenar la
frase, pero con respeto de la sintaxis, que es lo que lo
diferencia de la incoherencia.
En la ‘incoherencia’
no se respeta la sintaxis, no se conserva la estructura
gramatical sujeto, verbo, predicado, en consecuencia no llega
el mensaje. A veces ni siquiera podemos aislar una oración.
Entonces, si el otro no se expresa en un código que yo pueda
decodificar, es inentendible. La incoherencia se manifiesta en
el signo ‘ensalada de palabras’.
Estos dos signos se dan en
pacientes muy defectuados.
Interceptación del curso del pensamiento
Es una discontinuidad en el curso
del PSC por absorción del mismo ante los PPC. La irrupción de
material anómalo al campo de la conciencia hace que el PSC
deba realizar una concentración súbita sobre el PPC, esto es
vivenciado por el paciente como un parate en el hilo de “su”
pensamiento, esto le produce asombro, de ahí la gestualidad, y
generará la hipótesis de “robo o vacío de pensamiento”.
El paciente está realizando un
discurso, está siguiendo una idea directriz: un inicio, un
curso, una finalidad, un mensaje, y, de pronto, discontinua su
discurso con las siguientes características:
1.
corta el discurso;
2.
es conciente de ese corte;
3.
es actor (hay una
actitud motora: gesto, movimiento del cuerpo);
4.
hace una interpretación
anómala del fenómeno (“...me robaron el
pensamiento...”).
Debemos diferenciarlo:
a)
con una ausencia epiléptica,
b) con discontinuidad por
hipoergia en el depresivo mayor,
c) con la reticencia, por
suspicacia,
d) con el “bloqueo” emocional del
neurótico,
a) En la ‘ausencia’ se corta el
discurso, pero como no es conciente de lo que pasó, no puede
ser actor del fenómeno, y menos que menos hacer una
interpretación del mismo. Él está hablando, de pronto
discontinua el discurso, tiene una actitud de parate breve, y
sigue con el discurso, entonces si le preguntan qué le pasó,
les va a responder “¿que me pasó qué?”, no sabe.
En la ‘interceptación del curso
del pensamiento’, se corta el discurso, él mismo se asombra de
lo que está pasando, es actor, y él mismo suele comentar
“¿vio lo que pasó?”, y ahí hace una hipótesis: “me robaron el
pensamiento”
b) El paciente con depresión
mayor, el melancólico, por hipoergia (la depresión es una
cuestión de energía), está hablando con nosotros y de pronto
deja de hablar, corta el discurso por falta de energía, pero,
además está todo el cortejo semiológico de la depresión, la
gestualidad, el llanto, etcétera, no está la interpretación
anómala: me robaron el pensamiento o similar.
c) A veces el paciente, por
reticencia, corta el discurso cuando se da cuenta que lo que
va a decir puede ser usado en su contra o es una información
que no quiere dar. Lo hace por propia voluntad. Aquí hay
signos de tensión y no existe la interpretación anómala. En la
esquizofrenia suele darse que el paciente corte el discurso y
diga: ‘¿para qué me lo pregunta si usted sabe?’; esto está
relacionado con la vivencia de ‘difusión del pensamiento’.
d) Los neuróticos cuando se está
por ‘tocar’ su área de conflicto, suelen parar su discurso y
negarse a continuar o manifestar que están bloqueados.
Caso Clínico
Esta es la consulta de un
familiar llegada por e-mail. Lo enriquecedor es la visión sin
tecnicismos del familiar acerca de las distintas conductas y
etapas del paciente. De tal manera que en breves párrafos se
plasman casi todos los síntomas importantes. Excepto algunos
acentos, se ha conservado la redacción y los modismos que
indican un origen no argentino.
“sun, 8 jul
2001 23:19:37
Mi nombre es XX
y me gustaría hablar sobre el caso de mi hermano que le
diagnosticaron esquizofrenia. El desde que estaba chico leía
revistas acerca de la telepatía y mas adelante el era muy
callado casi nunca hablaba. Era muy limpio iba a la escuela
pero era callado. Más adelante se enfermo no quería salir
nunca de un cuarto que teníamos atrás de la casa. Iban sus
amigos a animarlo a que saliera con ellos como antes y no
quería así quedo por mucho tiempo encerrado en el cuartito el
caso es que yo ya no lo mire por unos dos años y cuando lo
volví a ver otra vez no era el mismo se miraba desarreglado un
poco sucio con una gorra fea y sucia me dio mucha tristeza. Se
quedo con nosotros a vivir por vario tiempo y en las noches
hacia quejidos muy extraños a mi me daba mucho miedo eran
quejidos como de espantos y en el día la mirada era como no
sé decir no era su mirada era la mirada de un endemoniado, no
platicaba estaba ido, decía que el era Dios Jesucristo y
muchas veces estaba bien otras estaba mal se reía a veces
solo. A veces lloraba era muy triste verlo así hablaba cosas
que no eran varias veces lo llevamos a internar a un hospital
para enfermos mentales. Salía mejor de ahí , cuando se sentía
bien ya que pasaba el tiempo dejaba de tomarse las medicinas y
volvía a recaer a veces no quería levantarse de la cama .
Estaba enojado y cosas por el estilo duró varios años así
recallendo. Sintiéndose mejor duro quizás diez años así.
Después cuando se sentía bien me contaba todo lo que
alucinaba, cosas diabólicas terribles que el creía que eran
reales voces que escuchaba y creía que alguien le quería
hacer daño me dijo que no quien sea puede aguantar todo eso.
Después duró como medio año lejos de nosotros en las calles
vagabundeando sucio y buscando comidas en los basureros. Hasta
que mi madre lo recogió, viajo lejos para ir por él y lo trajo
de vuelta con nosotros lo llevó donde lo curaran y estando acá
con nosotros y las medicinas esta mejor, se regreso otra vez a
donde estaba antes pero ya con diez años de estar enfermo de
esquizofrenia él se interna solo cuando comienza a sentirse
mal. Él ya tiene ahorita treinta y siete años y gracias a Dios
con las medicinas que le están dando está bien piensa bien
hace todo bien y no alucina ya lo único que no quiere
trabajar. Me gustaría saber si esta enfermedad tiene cura
después de tantos años de haberla tenido. Se los agradeceré
muchísimos si me contestan esta pregunta. Muchísimas gracias y
que Dios los Bendiga”.
A modo de
conclusión:
Los clásicos dicen que el
esquizofrénico no tiene conocimiento (conciencia) de
enfermedad. Creo que el esquizofrénico es demasiado conciente
de lo que le pasa, eso es lo que absorbe su psiquis, tener
ocupada su mente en tratar de resolver o al menos ubicar el
‘bombardeo’ de sensaciones nuevas sobre su campo de la
conciencia. Cognitivamente tiene noción de que lo experimente
es raro para él y para los otros. Tiene sensación de
enfermedad ya que, al menos para él, existen sus cenestesias y
alucinaciones.
Lo que le falta es la “creencia”
de que es una enfermedad. En la primera etapa porque no
encuentra nombres para sus sensaciones, y en una segunda etapa
porque las ha resignificado, les dio un cause lógico para él,
ha tomado una postura para su mundo interno y para el mundo
externo. Que los demás llamen a esto “enfermedad” ya es un
problema de ellos. El no lo cree así. Él ha quebrado con el
consenso. Hace la diferencia: Yo soy Yo, esto es de ‘ellos’;
‘ellos’ y yo estamos juntos; los otros son los otros.
Decía un paciente:
“... O estamos todos locos o
yo no estoy loco, y si yo estoy loco estamos todos locos, y
si no nadie está loco y yo tampoco ... yo no acepto que
estoy enfermo, si a mi me dicen que tengo algo en la cabeza y
estoy loco, estamos todos locos ...”
El esquizofrénico tiene una
imposibilidad de comunicar sus vivencias. No encuentra en lo
simbólico la representación de sus experiencias internas. Ha
perdido el nombre de la cosa. Tanto para los otros como para
él mismo, y esta es la fuente de su desconcierto, de su
perplejidad. No puede nominar, que es la manera de conocer que
tenemos, lo que siente; tampoco encontrar un ‘par’, alguien
que sienta como él. De ahí la inefable soledad del
esquizofrénico y su aislamiento ¿Qué me pasa? es la pregunta
clave al inicio de la esquizofrenia . Pregunta sin respuesta
por largo tiempo (quizás nunca del todo) que luego emparchará
con una significación extremadamente personal e intransferible
(el delirio). Pero no será suficiente y la incertidumbre, la
inquietud, el desasosiego, permanecerán.
Bibliografía
1.-
Schneider, Kurt,
Patopsicología Clínica, Editorial Paz Montalvo,
Madrid, 1975.
2.-
Marietán, Hugo, Semiología
Psiquiátrica, Editorial Ananké, 2da edición, Buenos
Aires, 1998.
3.-
Marietán, Hugo, Pensamientos Paralelos Concientes,
Alcmeon 25, junio
de 1998 (www.alcmeon.com.ar).
4.-
Diario Clarín,
14 de julio, 2001, página 68 (www.clarin.com).
5.-
Victoria, Marcos “Clérambault”
Rev. Crim. Psiq. y Med. Leg,.
Nº 129, 1935.
6.-
Jaspers, Karl,
Psicopatología general, Editorial Beta, Buenos
Aires, 1963.
7.-
Huxley, Aldous, Las
puertas de la percepción, Editorial Sudamericana,
Buenos Aires, 2001.
8.-
Conrad, K., La
esquizofrenia incipiente, Editorial Alhambra,
Barcelona, 1988.
9.-
Laing, Ronald, El yo
dividido, Fondo de Cultura Económica, México, 1960.
10.-
Fadel, D.; Zieher, L. M., Fisiopatología de la esquizofrenia,
Alcmeon 36,
marzo 2001 (www.alcmeon.com.ar).
11.-
Alvano, Sebastián, Pautas de tratamiento y manejo clínico de
la esquizofrenia, Alcmeon
36, marzo de 2001.
12.-
Cabaleiro Goás, Manuel,
Aportaciones a la fenomenología psicopatológica,
Editorial Paz Montalvo, Madrid, 1970.
Notas al pie:
1
Este trabajo está basado
en las clases dictadas en el Curso Superior de Médicos
Especialistas en Psiquiatría, de las Unidades Docentes Borda y
Moyano, año 2001, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos
Aires; por lo que se solicita al lector tolerancia por el
lenguaje coloquial, las redundancias, explicación de temas
básicos y algunas imperfecciones propias de la exposición
oral. El autor agradecerá los aportes o críticas sobre el
artículo que le hagan llegar sus colegas.
2 Médico
psiquiatra, Docente Adscripto, Facultad de Medicina,
Universidad de Buenos Aires, Docente a Cargo de Clínica
Psiquiátrica, Curso de Médicos Especialistas en Psiquiatría,
Unidad Docente Moyano (UBA). Director docente de los cursos de
Semiología Psiquiátrica del Hospital Borda. Dirección: Ecuador
1465 (1425) Capital Federal, Argentina. Telefax 4254 2261.
E-mail hugomarietan@gmail.com, página web:
www.marietan.com
Apéndice 1
El automatismo mental
Gaëtan Gatian
de Clérambault
El
pequeño automatismo mental
Llamado también síndrome de
pasividad, con síntomas positivos, negativos y neutros.
Síntomas positivos:
Fenómenos sutiles de
interferencia que
perturban el curso del pensamiento, que
no tienen un contenido
(anideismo).
- Intrusiones: verbales
(estribillos absurdos, iteración de palabras)
- Mentismo: ideorrea, flujo
incoercible de representaciones visuales, fenómenos
hipermnésicos.
-Falsos reconocimientos,
intuiciones, abstracciones absurdas, sentimientos de
extrañeza, de revelación inminente, de
déjà vu.
-Emoción sin objeto.
Síntomas Negativos
Desaparición de pensamientos.
Olvidos. Detención del pensamiento. Vacíos de pensamiento.
Dudas. Perplejidad sin objeto. Hipoproxesia. Fatigas.
Síntomas mixtos
Sustitución de pensamientos.
Olvidos y falsos recuerdos. Impresión de adivinación del
pensamiento. Fenómenos ideoverbales: eco del pensamiento y de
la lectura, pensamiento adelantado. Enunciación de gestos e
intensiones. Comentarios de actos.
Sistematización del Automatismo Mental.
Triple eco: 1- del pensamiento,
2- de la lectura, 3- de los actos: enunciados y comentados
antes, durante y después de realizada la acción en curso.
Triple automatismo: 1- motor, 2-
ideico, 3- ideoverbal.
Fenómenos parásitos anideicos
(sin una temática)
Alucinaciones sensoriales,
visuales, táctiles, olfativas, gustativas, cenestésicas, que
sobrevienen como fenómenos sensoriales puros, sin idea ni tema
delirante.
Delirio
Gradualmente se
pasa del automatismo mental al delirio: lo abstracto se
independiza de lo concreto, lo indiferenciado al principio se
va diferenciando en voces, temas y fenómenos alucinatorios
asociados.
Apéndice 2
Clasificación de los síntomas
esquizofrénicos
K. Schneider,
1950
I)
Síntomas de primer orden o primer plano
Directamente causados por el
proceso
esquizofrénico
A) Humor delirante.
B) Experiencia (vivencia)
delirante primaria.
a) Percepción delirante.
b) Intuición (ocurrencia)
delirante.
C) Sonorización del pensamiento o
“eco” del pensamiento.
D) Audición de “voces”
a) “Voces” que se
interpelan en forma de diálogo.
b) “Voces” que acompañan
con comentarios los actos del enfermo.
E) Vivencias de influencia.
1) Sobre el pensamiento.
a)
“Robo” del pensamiento.
b) Divulgación
del pensamiento o difusión del pensamiento o pensamiento
“expropiado” o pensamiento “enajenado”.
c)
“Imposición” o “influenciación” del pensamiento.
2) Sobre el propio cuerpo.
a) Acción de
aparatos.
b) Acción de
rayos.
c) Acción de
hipnosis.
d) Acción de
sugestión.
e) Acción de
electricidad.
3) Sobre los sentimientos.
4) Sobre la voluntad.
5) Sobre las tendencias.
Otras alteraciones del
pensamiento.
a) Pensamiento
disgregado.
b) Pensamiento
interrumpido (interceptado) bloqueado.
c) Pensamiento
acelerado.
II)
Síntomas de segundo orden o segundo plano
Representan las reacciones del
paciente a las vivencias propias del proceso esquizofrénico.
A) Ocurrencia delirante.
B)
Perplejidad.
C) Vivencia de “empobrecimiento”
afectivo.
D) Distimias.
E) Alucinaciones.
F) Paradelirios o “ideas
deliroides”.
a) Tonalidad eufórica.
b) Tonalidad
depresiva.
Apéndice 3
Criterios para esquizofrenia,
DSM IV
A. Síntomas característicos: Dos
(o más) de los siguientes, cada uno de ellos presente durante
una parte significativa de un período de 1 mes (o menos si ha
sido tratado con éxito):
(1) ideas delirantes
(2) alucinaciones
(3) lenguaje desorganizado (por
ejemplo, descarrilamiento frecuente o incoherencia)
(4) comportamiento catatónico o
gravemente desorganizado
(5) síntomas negativos, por
ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia
B. Disfunción social/laboral:
Durante una parte significativa del tiempo desde el inicio de
la alteración, una o más áreas importantes de actividad, como
son el trabajo, las relaciones interpersonales o el cuidado de
uno mismo, están claramente por debajo del nivel previo al
inicio del trastorno (o, cuando el inicio es en la infancia o
adolescencia, fracaso en cuanto a alcanzar el nivel esperable
de rendimiento interpersonal, académico o laboral)
C. Duración: Persisten signos
continuos de la alteración durante al menos 6 meses. Este
período de 6 meses debe incluir al menos 1 mes de síntomas que
cumplan el Criterio A (o menos si se ha tratado con éxito) y
puede incluir los períodos de síntomas prodrómicos y
residuales. Durante estos períodos prodrómicos o residuales,
los signos de la alteración pueden manifestarse sólo por
síntomas negativos o por dos o más síntomas de la lista del
Criterio A, presentes de forma atenuada (por ejemplo,
creencias raras, experiencias perceptivas no habituales)
D. Exclusión de los trastornos
esquizoafectivo y del estado de ánimo: El trastorno
esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con
síntomas psicóticos se han descartado debido a:
1) no ha habido ningún episodio
depresivo mayor, maníaco o mixto concurrente con los síntomas
de la fase afectiva; o
2) si los episodios de alteración
anímica han aparecido durante los síntomas de la fase activa,
su duración total ha sido breve en relación con la duración de
los períodos activo y residual.
E. Exclusión de consumo de
sustancias y de enfermedad médica: El trastorno no es debido a
los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (por
ejemplo, una droga de abuso, un medicamento) o de una
enfermedad médica.
F. Relación con un trastorno
generalizado del desarrollo: Si hay historia de trastorno
autista o de otro trastorno generalizado del desarrollo, el
diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se realizará si
las ideas delirantes o las alucinaciones también se mantienen
durante al menos 1 mes (o menos si se han tratado con éxito).