Principal ] Artículos ] Psicopatía ] Esquizofrenia ] Docencia ] Poesías y cuentos ] Otros Autores ] Curso de Psicopatía a Distancia ] Semiología Psiquiátrica ] Enlaces ] Cartas comentadas ] Depresión ]

Sólo para estudiantes y profesionales de la Salud

 

 Curso sobre psicopatía 1, año 2004

Director Hugo Marietán

marietanweb@gmail.com

www.marietan.com

Derechos internacionales reservados

 

 

Entrega 19:

 

Mentiras

La mentira, para el psicópata, es una herramienta de trabajo. La mentira es desvirtuar la verdad ex profeso, con un objetivo "en mente", con el objeto de conseguir algo. La mentira siempre apunta a algo. Se miente para evitar un castigo, se miente para conseguir una recompensa, se miente para engañar a otro. Detrás de la mentira siempre hay un rédito y esto lo diferencia de la fabulación, que también es una transgresión a la verdad, pero por el mero hecho de satisfacer el ego. Es lo que utiliza el fanfarrón.

El psicópata suele mentir, pero hay que distinguir la mentira banal de la mentira psicopática. El psicópata utiliza la mentira como una herramienta de trabajo más, está tan acostumbrado a mentir que es difícil captar cuando miente; son los que mienten mirando a los ojos y con una actitud relajada. No es que el psicópata mienta circunstancialmente y ocasional o esporádicamente para conseguir desligarse de alguna situación común o estándar. Sabe que está mintiendo, pero no le importa, no tiene la resonancia o displacer que uno siente cuando miente. Yo no lo llamaría mentira patológica. Nosotros le damos mucha importancia a las palabras y si estamos frente a un mentiroso ¿cuál es el valor de esas palabras? ¿Cuál es el grado de verdad de esas palabras? Tiende a cero. Si utilizamos la sobrevaloración de las palabras, caemos fácilmente en el circuito psicopático. Por eso no sirven las escalas de autoevaluación, ni el interrogatorio o la anamnesis. El psicópata dice lo que conviene decir o lo que se espera que conteste. El valor de lo que dice el psicópata debe ser colocado entre paréntesis. Si ustedes quieren evaluar al psicópata, lo importante es lo que hace. Evaluamos al psicópata a través de la conducta, de la acción. El psicópata puede mentir con la palabra o con el cuerpo cuando actúa o simula, y adapta la actuación a la persona que quiere captar. Así me contaba una madre que su hijo de 15 años le pedía las cosas con lágrimas en los ojos para enternecerla, y al padre, que se desesperaba por conseguir el afecto del hijo, lo manejaba con enojos y haciéndose el ofendido.

.

Ejemplo:

“De entrada me mintió. Me dijo que se llamaba "Juan" (que es el nombre de su hermano) cuando en realidad se llama Ernesto. Que tenía 28 años cuando en realidad tenía 25. Que tenía novia y que luego me dijo no ser así, argumentando haber mentido para que yo no me enamorara de él (al final, en estos días, me vengo a enterar que era verdad lo primero, es decir que sí tenía novia). Y luego niega todo: cuando lo confronté y le dije que era mentira todo lo que me había dicho me dijo que él nunca había dicho eso, que yo había escuchado mal. Miente, miente y miente. Puede tener puesta una camisa blanca y te va a jurar -mirándote a los ojos y sin siquiera pestañar- que es color roja. Y sus argumentos son tan creíbles que, nuevamente, me deja confundida respecto de mi salud mental”.

 

Otro ejemplo:

“Mi hermana tenía una amiga en una ciudad a cinco minutos del pueblo donde ella trabajaba, con la que pasaba algún fin de semana, cuando no quería conducir de noche. Y un buen fin de semana, para compensar, decidieron pasarlo en el pueblo. Bueno, ahí acabó la amistad de mi hermana y su estancia en el pueblo. Mi madre nos llamó a todos y cada uno de nosotros para decirnos que las había pillado juntas en la cama, que era lesbiana, y fue un rumor que se oyó hasta en el pueblo. No solamente fue terrible que fuese mentira, lo terrible era que mi madre decía que por eso dejara de ser su hija o mi hermana o la hermana de los demás. A mi me importaba un bledo que fuese o no lesbiana, a mi lo que realmente me importaba era lo que podía sufrir mi hermana, y cuando ésta me dijo que no era cierto, yo sé que me estaba diciendo la verdad. Para el resto de la familia aún queda la duda, y ya no digo en el pueblo”.

 

Otro ejemplo:

“Nuestra hija mayor se inscribe para Química y habla con mucho entusiasmo de los maestros, las materias etc. Al concluir el año escolar resulta que no iba a clases y no le ponen ninguna calificación. Dice que quiere cursar otra carrera y se inscribe en Física, que sueña con ser una gran científica, hace planes se inscribe, nos continúa pidiendo dinero para libros, inscripción etc. Y vuelve a pasar lo mismo. Dice que quiere estudiar otra cosa y se inscribe en Filosofía y Letras, que es, ahora, realmente lo que quiere. Finalmente yo pienso que eso es lo que le conviene ya que le encanta la lectura y escribir y todo esto. Se inscribe, nos cuenta cómo le va, que sus maestros son muy buenos, que la quieren mucho, de las tareas, etc. Y actualmente ya tengo acceso a su boleta de la universidad por Internet (cosa que ella no sabe) y acabo de ver que está inscripta pero no va a clases, no tiene calificaciones finales. He pensado que quizá  tenga algún trastorno de la personalidad, dado su conducta desde niña. Que no muestra remordimientos por los daños causados a sus hermanos, las mentiras sin razón de ser, siempre dice mentiras, es muy egocéntrica, nunca le ha gustado seguir normas, no hace proyectos reales, dice que va a hacer algo de su futuro, hace planes pero todo es mentira y después dice “es que estaba equivocada y no es eso lo que quiero, apóyenme a realizar lo que yo quiero”. Y seguimos con ella y nos sigue mintiendo. No es fácil porque ya es adulta y no acepta que esté mal. Ni de niña pudimos con ella, dado su carácter muy firme, convincente, maduro (para su edad), pero ahora que está grande y haciendo retrospectiva me doy cuenta, y no sé que hacer”.

Actuación

Actuar es mentir con el cuerpo.

El mitómano es un psicópata que deja que la fantasía se despliegue en la acción, esto es, el mitómano realiza o actúa su fantasía o mentira en el terreno de la realidad, se vale de su fantasía para modificar la realidad.  Mientras el fantasioso puro se contenta con su mundo de fantasía el pseudólogo fantástico, o mitómano, miente con determinada finalidad y la mentira tiene un carácter marcadamente activo, lleva adelante su mentira y trata de conseguir con ello algún fin, para lo que se requiere una enorme imaginación y una gran capacidad histriónica, son actores natos y de una gran calidad lo que hace que consigan cierto éxito. Además es muy importante la forma en que se manejan, en general son personas muy cuidadosas de los lugares donde se mueven y ejercen su acción y tienen un manejo de lo verbal y de lo gestual que las hacen encantadoras.

Un ejemplo de farsante se descubrió hacia 1995, a raíz de un juicio de mala praxis. Se trata del caso del falso médico neurólogo que logró ejercer durante 16 años en un prestigioso hospital metropolitano de Buenos Aires, habiendo dado sólo unas pocas materias de medicina. A pesar de su escasa preparación inicial en medicina, a través de los años fue ganando un sólido prestigio en el Hospital, a tal punto de ganar por concurso varios ascensos, dejando atrás a muchos de los verdaderos médicos. ‘Era brillante’, reconoció uno de ellos luego de enterarse y, en el colmo de admiración decía “es como si mañana nos enteramos que Barnard no estudió cirugía”. Era fuente de consulta de los otros especialistas y presidió un Congreso de la especialidad, y hasta escribió un libro en colaboración. Los que trabajaban con él decían que era muy seductor, con una labia tremenda; que tenía una personalidad irresistible y carismática, lo que le permitió atajos en el desarrollo de su ‘carrera’; que era feliz cuando violaba las reglas de lo establecido. Cuando allanaron su casa encontraron dos títulos falsificados el de médico y el de especialista en neurología, junto a varios recetarios a su nombre. Cuando la policía le pidió la matrícula, titubeó y finalmente reconoció que no tenía título. Admitió con mucha tranquilidad que era un falso médico, además comentó, como al pasar, que ya había tenido otros inconvenientes por este tema.

 

Fascinación

 Alteración de la conciencia ligeramente inferior a la sofrológica, la hipnosis, producida por el psicópata a determinadas personas. Este punto resultará, sin dudas, inquietante.

Hemos visto que en la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, que cierre el contrato, para ello usa la persuasión y su “encanto”, pero el otro debe prestarle su voluntad, debe darle su consentimiento. Por eso decimos que la seducción es bidireccional. En el caso de la coerción se ejerce una violencia, física o psíquica para dominar al otro. Es unidireccional, va del psicópata a su víctima, y este no tiene un grado de libertad razonable para no seguir los deseos del psicópata. Pongamos en caso de que un delincuente, mediante un arma, obligue a entregar dinero.

En el caso de la fascinación se mueven otros mecanismos, más profundos, menos explícitos que los anteriores y por sobre todas las cosas se produce una alteración de la conciencia del tipo de la hipnosis, pero más leve. La voluntad de la persona se ve rendida ante la del psicópata, sin oponer resistencia alguna y sin tener claridad de su propio accionar. Desde luego que este estado de fascinación se da en personas sensibles a llegar a este estado. Y no es necesario un largo contacto con el psicópata. Para que se comprenda este punto pasaré a narrar el caso de una de mis pacientes que consulta por distrés, y que durante el lapso del tratamiento conoce a un hombre divorciado, como ella, y luego de unos meses, pasa a convivir con ella y su hijo. En ocasión de un curso de perfeccionamiento se encuentra con una amiga del secundario, con quien habían sido muy unidas, de esas amigas que aunque no se frecuenten, se sabe que cuentan con ella, que se siguen queriendo. Es así que, café por medio, descargan los consabidos recuerdos del secundario y, como hacía más de cinco años que no se veían, la invita a cenar a su casa.  Mi paciente deja a su hijo con su ex marido y se prepara a recibir a su amiga. Llega y le presenta a su nueva pareja. En la cena comienza una charla informal y luego la conversación se va polarizando entre la amiga y el concubino sobre el tema del Reiki. “Comencé a sentirme un poco molesta porque me estaban marginando. Cuando terminó la cena ellos seguían hablando animadamente. En un momento dado él me dice: “le voy a explicar las técnicas de Rike a tu amiga, voy a ocupar el cuarto de tu hijo y vos te vas a ver televisión al dormitorio”. ¿Y usted que hizo? , le pregunté. “Y, me fui al dormitorio” ¿Y ellos? “Se fueron al cuarto de mi hijo” ¿Y luego? “Yo me quedé en el dormitorio viendo televisión, pasaron unas dos horas y sentí ruido en el living y me levanté. Mi amiga se estaba preparando para irse, me dijo que se había hecho tarde y se fue rápido. Él me dijo que le preparara un café. Tomó el café y nos fuimos a dormir”. Yo esperé unos momentos y ella no hizo ningún otro comentario y le pregunté: ¿qué la hizo levantarse de la mesa e irse al dormitorio siendo que esto no es algo normal en un encuentro con una amiga? “No sé, sólo me levanté y me fui”. ¿qué cree que hicieron su amiga y su concubino en el cuarto de su hijo? “Como él sabe mucho de Reiki creo que le estaba explicando algunas técnicas, pero no sé, ahora que lo pienso, por qué me fui”.

Habían pasados dos días de este hecho y ella todavía no tenía clara conciencia de lo que había pasado en su casa.

Es interesante la triangulación que se da en este caso, y las inhibiciones que tuvieron que sortearse para que se de una situación así. Primero la capacidad de seducción del psicópata (encuadraba perfectamente en esta descripción no sólo por esta conducta sino por muchos rasgos que no comentaremos aquí) hacia la amiga. Es una persona que conoce un par de horas antes y él captó su necesidad de hembra, y en una situación altamente desfavorable (estaba cenando con su pareja) decide realizar el coito, (luego, en una conversación personal, él lo confirmó). Por otro lado la amiga debe saltear sus represiones para, en la casa de su amiga, satisfacer sus necesidades sexuales. Él despliega una de las características marcadas del psicópata que es el aspecto lúdico, él apuesta a que va a conseguir lo que quiere y sin riesgos, en esa  situación especialísima. ¡Y lo hace!

Quince días después, ella cae en la cuenta de lo que ha sucedido. Debo aclarar que mi paciente es una profesional, que, amén de ser divorciada, no es inexperta en la relación con los hombres. Digo esto porque varias lectoras pensarán que es lela o directamente estúpida; no lo es, ni mucho menos. En la relación con un psicópata se pueden dar estas u otras circunstancias atípicas.

 

Coerción

Relación unidireccional entre el psicópata y el otro, donde intervienen presiones instrumentales, físicas o psicológicas que le impiden optar a la víctima.

A principios del año 2003 vino a consultarme una mujer de unos 30 años por presentar ataques de pánico. Cuenta que la semana anterior al volver de compras nota que la puerta de entrada no estaba con llave. Como ella es distraída pensó que se había olvidado de cerrar la puerta al irse. Así que no le dio importancia y entró. Dejó las compras y fue a la cocina a lavar unos platos. Estaba en eso cuando de pronto siente que alguien a sus espaldas la estaba mirando. Se asustó porque sabía que su marido estaba en el trabajo, y se dio vuelta y en el marco de la puerta de la cocina había un hombre que le dijo: “No me mires y decime donde está la plata”. Ella le dice que la única plata que hay está en su billetera. “Está bien, ahora desnúdate”. El hombre no estaba nervioso y no gritaba, tampoco ella vio arma alguna. Así que procedió a desnudarse. “Ahora vas a la ducha y te bañás y no salgas hasta que yo te diga”. Así lo hizo, se colocó debajo de la ducha. Ella sentía ruidos en el living y el dormitorio. Pasado un buen rato se hizo silencio y ella salió de la ducha y él apareció en la puerta del baño la miró y le dijo “Ya te dije que no salgas de la ducha”. Ella se volvió a meter debajo del agua. Esperó y esperó y finalmente se animó y salió, no había nadie, sólo algunas cosas desordenadas. Cuando terminó de narrar me dijo con un tono muy particular “No me violó” y, tras una pausa, poco convincente, “Por suerte”.

Este hombre ejerce una coerción con el acento puesto en lo psicológico más que en lo físico y sin armas. Crea un clima de violación, de gran expectación sexual, para terminar con un desprecio por la hembra, desprecio que es acusado no por la parte lógica de esta mujer, sino por esencia femenina.

 

Parasitismo

Utilización del otro como medio de subsistencia, aquí el psicópata realiza la manipulación necesaria para conseguir sus fines, pero sin presionar  demasiado, como actúa un parásito en su relación con el huésped.

Escribe alguien que convivió con un psicópata:

“Cuando hablo de parásito, estoy hablando del depredador, de aquél que una vez que ha "chupado" toda la energía que hay disponible, se va relamiéndose el bigote. Creo que una persona que ha tenido la experiencia de estar cerca de un ser como éstos puede decir que es una experiencia física, ya no mental, no, es una experiencia física de agotamiento y es al cabo de unos días que uno puede sentirse más libre, mas suelto, se va el agarrotamiento y se puede andar más ligero (la angustia mental es un fardo muy pesado).”

 

Yo tenía un compañero en la Facultad, era del interior, y ya venía con la idea de conquistarse a una "veterana", profesional, con buen pasar para que lo mantuviera durante toda la carrera. Es así que se conquistó a una arquitecta de 30 años (el no llegaba a los 20) y se mantenía económicamente gracias de esta mujer. Años después, cuando se recibió ni siquiera esperó un tiempo prudencial, simuló una crisis emocional y se fue a su provincia, sin ningún tipo de contemplación”. Eso es un uso parasitario de una persona.

 

Relaciones utilitarias

El psicópata establece un tipo de relación para captar al otro y conseguir un objetivo. Y una vez logrado, se desprende del otro sin el menor miramiento o consideración. Como una herramienta que no usamos más.

 

Insensibilidad

Escasa o nula repercusión emocional ante el daño causado al otro, en los hechos psicopáticos. Permanece indiferente ante el dolor ajeno. Lo cual no implica que, fuera de las acciones psicopáticas, no se muestre sensible a otras personas, mascotas u objetos

 

“No tiene la menor idea de lo que es ponerse en el lugar del otro y reconocer lo que esa otra persona está sintiendo. Él trabaja en la Morgue, hace autopsias y dice no sentir absolutamente nada por la gente allí presente (ya sean cadáveres o familiares de los fallecidos que lloran y gritan desconsoladamente ante los reconocimentos). Inclusive se ha ofrecido a participar de autopsias de gente conocida suya (como amigos o hijos de amigos) que han muerto de formas violentas y no se le mueve un pelo. Es más, lo he acompañado a trabajar y he estado presente en la sala de autopsias, mirándolo "en vivo y en directo" y es la persona más fría que he visto en mi vida. No es sólo profesional, es frío.”

 

Otro ejemplo (desde México)

“Cuando mi hija tenía 7 años nace su hermanito... a ella no le hace gracia... siempre lo trata muy mal, de indiferencia al principio y de agresiones no manifiestas. Por ejemplo le decía yo que le diera de comer y no se lo daba decía que no quería... a sus juguitos le ponía la mano para taparles el popote y decía “mira mamá no quiere”. Ya más grandecito le metía el pie para que se tropezara etc... Al principio nos parecía normal sus celos, cuando nació su otro hermanito se mostraba indiferente con éste aunque no de agresión. Conforme crecieron la niña decía muchas mentiras y el hijo de en medio era muy nervioso, llorón, etc. (estuvo en tratamiento por hiperactividad y baja tolerancia a la frustración).

Al concluir la escuela primaria, ella tenía muchas amigas muy queridas que la visitaban y ella las visitaba. De la fiesta de graduación no nos informó y no nos entregó la invitación, después que nos enteramos le llamamos la atención y su respuesta es que no quería ir ni ver a sus amigas... ya no volvió a visitar a nadie. Nunca lloró, se enojó ni mostró ningún sentimiento. Esto me pareció muy extraño. Pensé que iría a la fiesta, lloraría etc., como todos lo hicimos alguna vez al concluir un período escolar, pero no fue así”.

 

Crueldad

 Puede ser impiadoso, hacer padecer, dañar severamente a otros, sin repercusión emocional displacentera. La mayoría de los torturadores de nuestra última guerra civil, consideraban que simplemente estaban realizando un trabajo.

Cuando mi hija ya tenía aproximadamente 15 o 16 años, el de el medio 9 y el menor 6 años, éste último nos dice que su hermana trata muy mal a su hermano... (cuando no estábamos, trabajamos los dos), que lo golpea con la pared, lo pellizca, lo viste de mujer, lo amenaza, etc. (cuando presentaba golpes nos decía que se había caído). El otro niño se atreve a hablar y nos dice que es así, que siempre lo ha tratado así, pero tiene miedo de su hermana.”

Dr. Marietán: Hace muchos años que hemos llorado la insensibilidad de mi hija y sus mentiras, primero pensando que era apenas una niña, después que eran problemas de adolescente... pero ya va a cumplir 22 (disculpe, es un desahogo poder hablar de esto que nos agobia, porque los familiares cercanos no comprenden y en muchas ocasiones hemos mentido para "cubrir" su conducta, incluso ante sus hermanos, actualmente de 12 y 15 años). Hubo una época que adoraba a Marilyn Manson y a su cuarto lo pintó morado con muchos cuadros de él, y a sus hermanos les daba miedo entrar y ella gozaba cuando lloraban. Un  hámster hembra que tenía con ella como un año y que le trajo pareja y  tuvieron crías "se le olvidó” darles de comer y se murieron todos, hasta yo los lloré, y ella no. También un perrito que teníamos y atropellaron. De hecho nunca la he visto que llore por situaciones así, las únicas veces que ha llorado es porque le hemos hablado muy duramente y ha llorado y dicho que no la queremos (con mucho coraje y gritando). Hace casi 4 años sufrí un accidente grave, estuve 4 meses inmovilizada y el médico me dijo que probablemente quedara parapléjica; fue algo muy duro. Mi esposo lloraba conmigo, mis hijos también, ella no. Siempre fue insensible y lo que me dijo en una ocasión fue que ella también tenía problemas de salud y nadie se molestaba por ella, que le molestaba que yo quisiera llamar la atención. De hecho esa fue la gota que derramó el vaso, y cuando me recuperé decidí que lo más sano es que estuviéramos separadas y quizá "cambiara". Pretexté un cambio de ciudad por mi trabajo y mi esposo me apoyó y él también buscó ese cambio. Pensé que iba sufrir cuando nos separáramos, pero lo tomó muy tranquila. He llorado mucho por estar separadas, pero cuando estamos juntas sufro más ¿Qué le debo decir a mis otros dos hijos? Ellos ya preguntan por qué su hermana es así. Gracias por su atención, el poder decir todo esto me alivia un poco, no es nada fácil”.

 

 

Tolerancia a situaciones de tensión

Permanecer impasible u obrar fríamente ante situaciones de alta tensión en las que un ‘normal’ se paralizaría, descontrolaría o accionaría inadecuadamente.

Esta característica posibilita que realice acciones de alto riesgo y, paradójicamente, arriesguen o pierdan la vida. A diario vemos ejemplos tanto en policías o delincuentes de este tipo accionar. También en los negocios o la política hay muestras de este rasgo.

 

El caso Yiya Murano

Fuente: Reincidentes Argentinos

http://comunidades.calle22.com/comunidades/1130/com1130con6.asp

 

Su verdadero nombre era María de las Mercedes Bernardina Bella Aponte. Nacida en la provincia de Corrientes (Argentina) en el año 1930.

Acusada de haber envenenado a tres mujeres y llevada a juicio por homicidio, Yiya Murano nunca confesó. Fue absuelta en primera instancia, el juez alegó que había dudas insalvables. Tres años después, la Cámara de Apelaciones evaluó los indicios de manera diametralmente opuesta y la condenó a cadena perpetua.

Año tras año Yiya presenta pedidos de indulto y de conmutación de pena porque insiste en su inocencia.

Hace poco, sus reclamos fueron escuchados por el presidente de Argentina, Carlos Menem y su pena fue reducida a 25 años de prisión.

Se presenta en los programas de televisión y sigue alegando su inocencia, aunque su personalidad manipuladora quedó al descubierto por las declaraciones de su hijo Martín Murano, y de su actual esposo de apellido Chiodi (Ej: ella anunció que estaba felizmente casada y que su marido la aceptaba por considerarla inocente, sin embargo al otro día su marido pidió presentarse en el mismo programa y confesar que eso era mentira, que si bien se casaron nunca jamás habían convivido y ella nunca le había confesado nada acerca de su pasado y su estancia en la cárcel, alegando que su marido era golpeador y ella lo había matado por accidente, mientras se defendía).

Carmen Zulema del Giorgio Venturini, su prima segunda, tentada por las promesas de jugosos intereses, entregó a Yiya un montón de dinero no muy significativo, con el propósito de que lo invirtiera. Luego del éxito de su primera inversión decidió hacer otra.

Su vecina Nilda, hizo lo mismo y una amiga de ésta, Leticia Fornisano de Ayala también se sintió atraída y decidió invertir.

Yiya aumentaba desmedidamente su amistad hacia estas y sobre todo, las visitaba con mayor frecuencia.

El sábado 10 de febrero de 1979 Nilda Gamba comenzó a sentir dolores agudos en el estómago y náuseas. El médico que la atendió le pronosticó intoxicación y ella recordó (al médico) haber tomado el té con Yiya.

Yiya se ofreció a cuidarla. Por la noche, empeorando, entró en estado de coma y el domingo fallecía.

Yiya buscó al doctor Tomer, el primero que la atendió, con el fin de que firmara el certificado de defunción. El médico se negó alegando que él no había sido el último en atenderla. Ante tal inconveniente, Yiya se dirigió al medico de la cochera, quien sí aceptó el trámite a cambio de una propina. La causa de muerte según el certificado fue: paro cardíaco no traumático, fórmula que evita la autopsia.

Un mes y medio antes, durante tres días no se supo nada de Nilda. Se hizo la denuncia a la policía y cuando forzaron la puerta encontraron a Nilda tirada en el piso, víctima de un coma diabético. Aquella vez fue Yiya la persona que vio a Nilda por última vez antes de que se descompusiera. Puede que haya sido un intento de envenenamiento que no resultó, o tal vez lo del coma diabético haya sido verdad.

Días más tarde cuando debía devolver el dinero a Chicha, Yiya fue a su casa a tomar el té y a tranquilizarla. Según ella convinieron en encontrarse esa misma noche. Cuando Yiya y las otras amigas fueron a buscarla, nadie contestaba.

El 22 de febrero los vecinos del edificio denunciaron a la policía que del departamento ocupado por Chicha salía un olor penetrante y que nadie contestaba el timbre. Al forzar la puerta encontraron el cadáver sentado frente a la TV, a su lado restos de pescado, una taza con un poco de té. También en este caso el médico de la funeraria extendió el certificado de muerte: infarto de miocardio no traumático.

El 24 de marzo, Mema del Giorgio Venturini sintió náuseas y un profundo malestar. Desfalleciente, se arrastró hacia el pasillo del edificio, pero presa del vértigo perdió el equilibrio y cayó haciendo ruido, el cual escucharon los vecinos y acudieron a socorrerla. En ese momento llegaba Yiya quien preguntó a los vecinos si Mema había dicho algo antes de perder el conocimiento. De camino al hospital en la ambulancia, al fallecer la víctima le preguntó al medico si sería necesaria la autopsia.

Cuando Diana Maria Venturini, hija de Mema, intentaba poner en orden las pertenencias de su madre descubrió que faltaban unos Pagarés que habían sido extendidos como garantía de los depósitos de Yiya, ante este hecho, indagó al portero del edificio quien recordó haberle dado las llaves del departamento a Yiya, minutos después de ocurrido el incidente, con el propósito de hacer unas llamadas a los familiares (las cuales nunca se hicieron).

Ya en su domicilio y con la mente más despejada Diana comenzó a hacer conjeturas. Puesto que otras 2 personas a quienes Yiya debía dinero habían muerto en circunstancias similares a las de su madre, decidió hablar del caso con la policía. A partir de eso, el juez ordenó la exhumación de los cadáveres para realizarles las autopsias pertinentes. En el caso de Nilda y Chicha, inhumadas en tierra, esa tarea no arrojaría resultados decisivos ya que en el proceso de descomposición de los cuerpos una de las sustancias que se forman es el clorhidrato de cianuro. Esto impide establecer si la sustancia esta allí por causas naturales o por haber sido injerida en vida. En cambio, en el cadáver de Mema pudo determinarse con exactitud que en sus vísceras había restos de cianuro alcalino y así se consideró que se trataba de muerte por envenenamiento.

A los tres años de estar detenida, salió en libertad. ¿Cómo explicar la decisión de la justicia cuando nadie dudaba de su culpabilidad?

Primero: Yiya nunca había confesado, segundo, si bien todas las pruebas apuntaban en su contra, no hubo testigos directos de los crímenes, y por último, que la querella se basaba en que otra persona no podría haber sido, pero demostraba incapacidad en probar la autoría de la imputada. Yiya estuvo muy cerca de cometer el crimen perfecto que tanto admiraba.

Las mujeres habían sido asesinadas con una sustancia que, una vez muertas, era producida por el cuerpo en estado de descomposición. Sólo la agonía de Mema le había dificultado las cosas.

Después de tres años de libertad, la Cámara de Apelaciones la considera culpable, ante este fallo, Yiya planea fugarse.

La Cámara calificó que los hechos constituyen homicidio calificado por ser cometidos con veneno reiterado en tres oportunidades. También se la condenó por el delito de estafa al patrimonio de estas mujeres.

Desde el punto de vista médico, de acuerdo con el informe forense, Yiya presenta ´una personalidad polifacética en la que se destacan componentes histéricos, paranoides y perversos, y es precisamente en base al tipo de personalidad que estiman los médicos que posee peligrosidad social´.

Se consideró probado en la causa que el cianuro que llevó a la muerte a Mema Venturini y a Nilda Gamba fue colocado en vasos de agua, como parte de remedios, que éstas tomaban sin dudar, en razón de la confianza que tenían con Yiya. En cuanto al caso de Chicha Ayala, el tribunal sostuvo que el cianuro tuvo dos vehículos posibles: el té o las pasas. Se sabe o supone que el cianuro estaba en los saquitos de té, ésta es una manera de que nadie sospeche de ella por que las mujeres vivían solas, eran de avanzada edad y cuando morían no hacía falta que Yiya estuviese presente.

 

 



Si desea dar su opinión o aporte escríbame a consultashm@gmail.com o click AQUI