Secuelas de la Psicopatía

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Carta:

Las secuelas de mi paso por una psicópata

Fernando nos cuenta cuáles son los efectos residuales que le quedaron después de su convivencia con una psicópata:

Las secuelas posteriores a mi complementariedad son:

  1. sensitividad para detectar manipuladores familiares y versatilidad en el accionar hacia ellos comprendiendo recién ahora sus objetivos/metas.
  2. cosificación rutinaria: el ejercicio de haber cosificado al ps –utlizando mi parte racional - y ver que fue el peor negocio que hice, me lleva a aplicar el mismo método frente a personas que pueden ser dañinas/molestas/negativas,  apartándome rápidamente de entidades carentes de positividad.
  3. Poder de  síntesis: frente a una charla extraigo en pocas palabras la idea, si el tema es negativo asiento con la cabeza pero entro en modo autista no tengo la capacidad de procesar más inutilidades sintetizando todo en “pelotudeces”.
  4. Concreción de metas con el menor esfuerzo posible, si el otro pudo porque yo no?
  5. Dispersidad.
  6. Uso de términos coloquiales tiránicos sin “anestesia”, palabras copiadas de la ps por “colonización psicopática”.
  7. Ironías y gesticulación aprendidas y ahora aplicadas hacia el prójimo.
  8. Descartar cualquier situación de seducción femenina incluso comercial, cierto  grado de misogínia. Frase interna “a otro perro con ese hueso”.
  9. Rasgos de malignidad y desprecio hacia los demás que son señalados a menudo  por mi esposa, invitándome con mucha paciencia a la reflexión.
  10. generosidad acotada: solo con aquellas personas que después de mucho análisis meticuloso se lo merecen. Altruismo descartado.
  11. Pérdida de deseo sexual.

Muchos de estos nuevos aspectos son necesarios reencauzarlos/combatirlos
Toda experiencia de vida tiene sus cosas malas, actitudes defensivas, dentro de lo malo se aprende y mucho, se agudizan los sentidos, se aprende a percibir el peligro futuro. Se es más astuto también, habrá que equilibrar.
Soy plenamente conciente que no voy a volver a ser el de antes, no solo cambiaron mis gustos, cambió mi personalidad, los golpes de la vida me borraron tal vez la ingenuidad infantil y la creencia de la bidireccionalidad afectiva ante todo el mundo.

Buenos Aires, Mayo 2011

 

 

 

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