Psicopatía y psicópatas

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Sentencia Penal

Arrabal amargo

 

FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA dictada por el TRIBUNAL ORAL EN LO CRIMINAL N° 24 en la causa N° 2785, seguida a CLAUDIO MARTÍN CEJAS y ELVIO ALEJANDRO OGAS.-

PRIMERO:
En la requisitoria de elevación a juicio de fs. 411/420, que se dio lectura al inicio del debate, la agente representante del Ministerio Público Fiscal les atribuyó a Claudio Martín Cejas y Elvio Alejandro Ogas el haber causado la muerte de Brian Ávalos, de 13 años de edad, el 19 de diciembre del año 2009 entre las 4.30 y 5.30 horas, suceso ocurrido en las vías del Ferrocarril General Roca, entre las calles Cerri y Pedro de Mendoza de esta ciudad, a través de la aplicación de 127 puñaladas con arma blanca.
La conducta por la cual se les dirigió la imputación a los encausados fue calificada como constitutiva del delito de homicidio agravado por haberse cometido con alevosía y ensañamiento, por el cual debían responder en calidad de coautores penalmente responsables (arts. 45 y 80 inc. 2° del Código Penal).

                    SEGUNDO:
Conocida así la imputación, y una vez declarado abierto el debate, se brindó ocasión a los imputados para declarar, haciendo uso éstos, en ese primer momento, de su derecho a guardar silencio, al igual que lo hicieron durante la etapa procesal anterior.
Así, se ordenó la recepción de la prueba oportunamente aceptada, comenzando por la testimonial.
En ese sentido, prestaron declaración durante el debate los señores Franco Ezequiel Ávalos, Luciano Emanuel Ávalos, José Ángel Glizt, Víctor Paja Gutiérrez, Diego Esteban Sotelo, Diego Hernán Fernández y Maximiliano Ariel Rojas, todos ellos en la primera jornada de debate. En la siguiente audiencia, el día 23 de febrero pasado, declararon los señores Manuel Antonio Goncalvez Vilao, Gustavo Adolfo Pereyra, Martín De Lima, Pedro Daniel Grondona, Hugo Bonifacio Silva y, ante el expreso pedido del defensor oficial a cargo de la asistencia técnica de Ogas, se le recibió indagatoria al nombrado.
En esa oportunidad, Elvio Alejandro Ogas hizo saber que no iba a contestar preguntas de las partes y manifestó que: “Esa noche estábamos en la fiesta de Cabeza, era el cumpleaños de Emiliano. En la fiesta tuve discusión con Alan. Cabeza se metió para separarnos. Los pibes que estaban con Alan se fueron todos. Después nos quedamos afuera con Cabeza y estaba este pibe Dibu, que se quedó con nosotros. Cabeza dijo que vayamos a comprar cerveza, y dijimos que si. Fuimos los tres caminando para el kiosco cerca de la vía, que estaba cerrado. No compramos la cerveza. Fuimos a las vías a hacer pis. Al estar en la vía, Cabeza tenía un envase de cerveza, nosotros estábamos orinando, y Cabeza revolea el envase por la pared. Después sacó un cuchillo y le cortó la garganta a Dibu. Yo me quedé congelado, mirando lo que pasaba. Dibu trataba de zafarse, de escapar, y vino y me tocó a mí, pidiéndome ayuda. No reaccionaba yo. Ahí Cabeza lo revolea para atrás de nuevo, se le tiró y le empezó a dar puntazos por todas partes del cuerpo. Estuvo como 5 minutos así, pasó rápido el tiempo. Me quedé mirando cómo le hacía daño a Dibu. Terminó Cabeza y me dijo que nos vayamos corriendo porque iba a venir la policía. Yo fui detrás de él, no me pude escapar antes, no sabía que hacer, me quedé congelado. No sabía qué hacer, si pedir ayuda o qué. Todo eso lo hizo Cabeza y yo me fui detrás de él. Fuimos a la esquina donde estaban los otros pibes. Cabeza se queda limpiando el cuchillo con la remera que tenía y se mete en la casa. Me quedé en la esquina que estaban todos y dije que Cabeza mató a Dibu. Me fui a mi casa  a cambiar. En el instante que Dibu se me viene encima por ayuda, me manchó con sangre. Entonces fui a mi casa a cambiarme y volví a la esquina donde estaban todos. Seguía nervioso porque en toda mi vida no ví nada así. Los pibes en la esquina me hablaban sobre qué paso, y yo no podía contestar. Me hablaban, y para romper los nervios, le hice una broma a Manuel, le dije que había un pibe menos que le iba a decir Manola. Esto lo hice porque estaba nervioso y no sabía cómo salir, y le hice una broma como esa. Después me fui a mi casa, y como a la una de la tarde cayeron una banda de pibes a mi casa a romper todo, buscándome a mi, yo no salí, me quedé encerrado en un cuarto. Entraron a mi casa y rompieron todo. A los 15 minutos vino la Policía. Me inculpaban de lo que le había pasado a Dibu. Me preguntaron si quería ir a la Comisaría y dije que sí. Yo no hice nada, no me resistí. Eso fue lo que pasó esa noche, es todo”.  
Finalmente, en la audiencia del día 24 de febrero, se le recibió declaración a Alan Rojas y Rolando Muñoz, y se procedió a incorporar la restante prueba ofrecida por las partes, que surge del proveído de prueba de  fs. fs. 494/7, consistente en: planos ilustrativos de fs. 4 y 241; acta de secuestro de fs. 13; copias de la historia clínica obrante a fs. 17/21, 69/71 y 183/7; acta de detención y notificación de derechos de fs. 26 y 37; actas de notificación de derechos y garantías, y notificación de la causa obrantes a fs. 30/1 y 47/8; vistas fotográficas de fs. 72/9, 242/53 y fs. 2/4 de los legajos personales de los imputados; actas y órdenes de allanamiento y sus correspondientes transcripciones de fs. 88/91 y fs. 98/102 y planos obrantes a fs. 92 y 259; vistas fotográficas tomadas al momento de la realización de la autopsia a quien en vida fuera Brian Ávalos, aportadas por el Dr. Grondona durante el debate; informes médicos legales de fs. 39 y 299/302; informe de autopsia de fs. 132/140 y 188/96; informes efectuados por el Laboratorio de Toxicología y Química Legal del Poder Judicial de la Nación de fs. 197 y 442/4; informes efectuados por la División Laboratorio Químico de fs. 337/9 y 344; informes efectuados por el Laboratorio de análisis clínicos, biológicos y bacteriológicos del Poder Judicial de la Nación de fs. 329/31; los informes socio ambientales realizados a los encartados que obran agregados en sus legajos personales; los certificados de antecedentes de ambos imputados.
Asimismo, se procedió a la incorporación de los resultados de la instrucción suplementaria ordenada, obrantes a fs. 581, 594, 622/5, 630/3 y  654/6.

TERCERO:
En la oportunidad de alegar sobre el mérito de la prueba, en los términos previstos en el artículo 393 del Código Procesal Penal de la Nación, el Fiscal General, Dr. Jorge López Lecube, sostuvo: “Algunas disquisiciones previas. Una pregunta recurrente, que no encontré respuesta del análisis de las probanzas incorporadas al debate, se vincula con el por qué. Por qué se dio muerte a Brian Ávalos. No es una circunstancia que vaya a influir en la postura a adoptar, es una duda vigente. No entiendo la razón de que un menor de edad, de 13 años, haya terminado su vida de esta manera. En lo que aquí interesa, del requerimiento de elevación a juicio, y en concordancia con el auto de procesamiento, se atribuyó la muerte de Biran Ávalos por 127 puñaladas, sucedida el 19 de diciembre de 2009, en las vías del Ferrocarril Roca entre las calles Cerri y Pedro de Mendoza. Así, en la madrugada de dicho día, Brian Ávalos concurrió a una fiesta en la casa del imputado Cejas, en Irala 1935, y posteriormente, todos los amigos del damnificado se retiraron, no así Avalos. Luego Cejas y Elvio Ogas, junto con Brian Ávalos, se retiraron caminando hacia un kiosco, luego continuaron por Cerri hacia las vías del ferrocarril. Después de media hora regresaron. El primer contacto que tuvieron con otras personas fue en la esquina. Estaban Marisa, concubina de Cejas, Matías, su hijo, Manuel, Diego Esteban Sotelo y Diego Fernández. Cabeza les dijo que no lo busquen al pibe, que lo maté, al tiempo que limpiaba la cuchilla en una remera. Cejas obligó a Diego Fernández con fuerza, a que lo ayudara a mover el cuerpo de Brian Ávalos. Cejas agarró el cuerpo y lo desplazó, luego le colocó una tarima de madera encima. El cuerpo fue encontrado por el Agente de la Policía Federal De Lima, a quien Muñoz le avisó que había visto el cuerpo. El menor estaba cubierto con pastos y madera, con heridas cortantes en todo su cuerpo. Ávalos fue trasladado al Hospital Argerich, donde falleció a las 8.30 horas. Presentó 127 heridas, entre heridas cortantes y punzo cortantes. Eso se describió en el requerimiento de elevación a juicio. Consideró que las probanzas incorporadas al debate permiten acreditar, sin lugar a dudas, la materialidad de los hechos, así como la intervención de Cejas y Ogas. Se trata de un hecho reconstruido con el aporte de diversos testimonios, de los cuales la mayor parte fueron oídos durante el debate. No hemos visto enemistad, animosidad, odio o alguna circunstancia que permita desmerecer su veracidad. Los dichos de Diego Sotelo, Víctor Paja Gutiérrez, Diego Fernández y Manuel Goncalvez Vilao han conjugado armónicamente entre sí. A su vez, se relacionaron con las restantes probanzas, tanto periciales como documentales. Ello para el supuesto que se intente desmerecer la credibilidad de los mismos. Pero aún más, es la versión que proporcionara en el día de ayer en su indagatoria el propio Ogas, que viene a conjugar armónicamente con lo que pasó. No puede cuestionarse la materialidad de los hechos. Se ha demostrado, y no fue cuestionado, que en esa fecha se desarrolló en el domicilio de Cejas, en Irala 1935, una joda, en los términos precisos de los presentes. Se habla de un festejo por un cumpleaños de Emiliano. No hacía falta una invitación precisa. Allí había integrantes de dos grupos, Plaza Brown y Barrio Chino, que tenían rivalidades pretéritas, que se juntaban a jugar al fútbol en la plaza, que discutían. Alan Rojas dijo que en algunos casos la relación era dificultosa. Se les preguntó a los que concurrieron si se había realizado un excesivo consumo de alcohol, todos respondieron que se tomó, alguno preciso coca con vino, pero estuvieron todos contestes, no había nadie alcoholizado o fuera de sí, por si se plantea algo en el caso de Cejas o Ogas. Era una fiesta, una joda, en el curso de la misma se produjo un altercado, una discusión, en la que tuvieron intervención Alan Rojas y Ale, Elvio Alejandro Ogas. No pasó a mayores, más allá de alguna bravuconada. Reconoció Alan Rojas que su hermano Maximiliano intervino para que las cosas no pasaran a mayores. Estaban presentes en la finca, Cejas y Ávalos, además de los nombrados. Un detalle que mencionó Paja Gutiérrez y Sotelo, Ávalos era un chico contestador tal vez, pero no era agresivo ni peleador. Se dijo también que tenían respeto por los mayores, refiriéndose a Cejas. Cejas para ellos, chicos de 13 ó 14 años, era un mayor, le tenían respeto. Paja Gutiérrez dijo que agotada esa trifulca, en la que no participó Brian Ávalos, sino Alan y Ogas, Cabeza dijo que Dibu era un guacho atrevido. No se callaba ante nadie y no se sentía intimidado ante nadie, ese parecía ser el pecado de Brian Ávalos. Luego de la trifulca, un grupo de Barrio Chino se retiró del evento, se fue a la esquina. Brian Ávalos permaneció en el interior de la finca. Fue buscado por sus amigos, lo fue a buscar Sotelo y él le dijo que se quedaba un rato más. Hasta que decidió acompañar a Cejas y Ogas. Junto con ello dos pasó por el lugar donde se encontraban reunidos Diego Sotelo, Diego Fernández y Manuel Antonio Gancalvez Vilao, y dijeron que iban a comprar cerveza. La botella la llevaba Dibu, fueron a un kiosco que estaba a una cuadra, del Loco Grillo. En este grupo también estaba Marisa y Matías. Vamos a recrear los testimonios. Sotelo vio este pasar de Dibu, Cabeza y Ale, que iban a comprar una cerveza hacia el sector de las vías. Estaba acompañado por Diego Fernández, quien se ofreció a acompañar este grupo en la compra de la cerveza, y recordó cuando Cejas le dijo a Diego Fernández que no los acompañe, que si pasaba algo iba a saltar. Escuchó también Diego Fernández cuando pasan por este lugar, que Cejas le preguntó a Ogas, refiriéndose a Dibu,” te animas a tirarlo al río”. También recordó  Diego Fernández, que Ogas se paró frente a Brian Ávalos como para pegarle, y Cejas le dijo: todavía no le hagas nada al guacho. Fernández también recordó que Marisa, concubina de Cejas, dijo que le iban a hacer algo, refiriéndose a Ávalos. En este cuadro, siguen caminando rumbo al kiosco del  Loco Grillo y no compran la cerveza, se introducen en el sector de las vías, como quedó establecido al serles exhibidas las vistas fotográficas y los croquis del lugar. Pasaron, de acuerdo a la versión, entre 15, 20 ó 30 minutos, hasta que regresaron del lugar exclusivamente Cabeza y Ogas. No así Brian Ávalos. Pasaron nuevamente por el lugar donde estaban Sotelo, Fernández, Goncalvez, Marisa y Matías. Preguntaron por Brian, pero en un primer momento no obtuvieron respuesta. En primer lugar, pasó Ogas caminando nervioso. Han recordado los testigos que tenía parte de su rostro y zapatillas con sangre. Después lo hizo Cejas. Como respuesta, dijo Diego Sotelo que Cejas respondió: no lo vayan a buscar que al chico lo matamos. Eso lo escucharon Sotelo y Fernández. Al tiempo que, como vanagloriándose de su accionar, limpiaba la cuchilla, tipo carnicero, con la ropa que vestía, que quedó manchada. En este sentido, el relato de todos los que estaban en la esquina es coincidente. Cabe referir también, lo reseñado por Goncalves Vilao respecto a lo que dijo Cejas: métanse todos adentro que al guacho ya lo matamos. Bajo la batuta de Marisa, Goncalvez Vilao, Diego Fernández, Matías y Facundo, el otro hijo suyo, ingresaron todos a la vivienda. Diego Sotelo enseguida se fue para su casa. Aprovecharon para cambiarse las ropas manchadas de sangre, lo hizo en su casa Cejas, e hizo lo propio Ogas. Se pudo reconstruir que esa ropa, junto con por lo menos la cuchilla utilizada, fueron colocadas en una bolsa de residuos negra. Elementos que, pese a los allanamientos de los domicilios de los imputados, no pudieron ser incautados. Cobra cierta veracidad la versión que dice que fue Marisa la que arrojó esos elementos por una alcantarilla. Cejas lo obligó a Diego Fernández a que lo acompañe a las vías. Cuando éste notó que Cejas lo tomó del cuello con una suerte de toma de judo, señaló que le apoyó un cuchillo, distinto de la cuchilla, como forma de incrementar su intimidación. Cejas logró que Diego Fernández lo acompañara hasta el lugar del hecho para intentar ocultar el cadáver. Fernández recordó en este aspecto, que además, Cejas dijo: a Brian lo matamos, el que sigue es el hijo de puta de Maxi que le faltó el respeto a mi mujer. Del relato de Fernández surge cómo ingresaron al sector de las vías, y cómo quedó el cuerpo de Brian Ávalos. Que estaba con el torso descubierto, y le faltaba una zapatilla. Que Cejas corrió el cuerpo unos metros del lugar donde estaba, lo cual también se encuentra acreditado por lo que señala la autopsia, cuando da cuenta que en la cara posterior del antebrazo derecho existe una lesión con características de arrastre. Lo tapó con pastos y le puso unos palos. Eso también es corroborado por Rolando Muñoz, al referir que cuando pasaban por el lugar junto con una amiga vieron el cuerpo, y que luego requirió la intervención de personal policial, y al volver el cuerpo estaba en una posición distinta. Dio referencias en las fotos, de dónde lo vio primero y dónde posteriormente. En el ínterin entre que pasó Muñoz, fue el accionar de Cejas acompañado de Fernández, y de allí fueron a lo que se ha denominado el Santuario del Gauchito Gil, circunstancia advertida no solamente por Rolando Muñoz, sino por el agente De Lima. Muñoz recordó haber visto a Cabeza y a Diego en el lugar del Gauchito Gil. Recordó Diego Fernández que Cabeza decía: vos sabes por qué lo hice. Fernández recordó que cuando se retira del lugar con Cejas, estando presente Goncalvez Vilao y Ogas, éste último le dijo a Goncalvez Vilao: un guacho menos que te va a llamar Manola. Esto fue reconocido por Fernández, Goncalvez  Vilao y el propio Ogas en su indagatoria, aunque dijo que fue como una suerte de broma, para descargar tensiones. Goncalvez Vilao también recordó que en el interior del domicilio de Cejas, Cabeza y Ale se inculpaban mutuamente de haber dado muerte a Brian Ávalos. El Agente De Lima relató sobre el aviso que le dieran y que se dirigió al lugar. Allí mostró el lugar donde encontró el cuerpo, lo señaló en las vistas fotográficas, que estaba con reiteradas lesiones. Advirtió que estaba vivo por la forma agitada de respirar, por lo que requirió la ambulancia. También recuerda De Lima la presencia de dos personas frente al Santuario del Gauchito Gil, se trata de Cejas y de Diego Fernández. Se hizo presente en el lugar el móvil 230 a cargo del oficial Silva. Tomó contacto con el Agente De Lima, y refirió el breve diálogo que pudo mantener con Brian Ávalos. Le dio su nombre y domicilio, no pudo obtener un teléfono. Silva indicó que Brian le dijo que lo habían querido robar y que el autor de las lesiones había sido Cabeza. Le preguntó si había intervenido alguien más, y recibió como respuesta que se lo iba a decir en el Hospital, porque ya se sentía la sirena de la ambulancia. Silva manifestó que a él no le dijo qué otra persona había intervenido, y desconocemos si al Agente Ricart, que fuera designado como consigna, le dijo algo. Pero Silva da la referencia que Brian sabía que además de Cabeza había intervenido alguien más. También se escucharon los testimonios de dos hermanos de Ávalos, Franco y Luciano. Ninguno de ellos participó del evento en el domicilio de Cejas. A Franco Ávalos le avisa su amigo Maximiliano Rojas que Brian estaba lastimado en el hospital. Refirió Franco que cuando salió de casa, luego de cambiarse, se cruzó con Cabeza, quien le dijo: no te hagas problemas ya vas a encontrar al que le hizo daño a tu hermano. Tuvo conversaciones con personal policial que estaba en el nosocomio, quienes le preguntaron por Cabeza, y los ayudó a identificar. El otro hermano, Luciano, también se dirigió al hospital y se encontró con su hermano, que le contó lo ocurrido en la fiesta. Le contaron que Cejas había amenazado de muerte a los presentes. Ello se relaciona con lo dicho por José Ángel Glizt, que da cuenta que en el curso en la fiesta se paseaba Cabeza con una cuchilla que movía de manera amenazante. Maximiliano Rojas y su hermano, Alan Nahuel Rojas, declararon que estaban en la joda y recordaron la discusión que tuviera Alan Rojas con Ogas. Alan indicó que fue debido a la intervención de su hermano Maximiliano, que los separó, que el tema no pasara a mayores. Maxi Rojas dijo que era habitual que Cejas tuviera en poder un cuchillo, que podía autoinflijirse lesiones, por la señora. Es tan armónico el examen de los testimonios, no solamente los que estuvieron en la fiesta que se conjugan con los que estaban en la esquina, sino que también se robustecen por la circunstancia relatada por Muñoz, respecto al tema de correr el cuerpo del lugar donde lo había visto primeramente. A su vez se relaciona con las lesiones por arrastre que dijo el medico forense. No puede dudarse de la credibilidad de estos elementos que acreditan la materialidad del hecho, como la intervención de los acusados en el mismo”.
Luego, el Fiscal General describió las lesiones acreditadas en el cuerpo de Brian Ávalos que surgen de la autopsia realizada, y analizó las conclusiones del informe pericial. Particularmente destacó: “…surge de la autopsia, y lo destacó el Dr. Grondona a través de la exhibición de las fotos que dan cuenta de la multiplicidad de lesiones, que las mismas pudieron haber sido realizadas por una o más armas. El perito nos dio una referencia de por qué sostenía que se podía haber utilizado más de un arma, aunque precisó que no se podía establecer con certeza la postura del agredido o la intervención de una o más personas, pero sí esta cuestión de más de un arma. Se contabilizaron un total de 127 lesiones, de las cuales no se pudo establecer un orden de causación, pero sí que todas fueron contemporáneas entre sí. El Dr. Grondona dio explicaciones precisas, que dan cuenta que ninguna atención médica hubiera podido evitar la muerte de Ávalos”.
Posteriormente, descartó algunos posibles argumentos de las defensas. Señaló que: “…se ha planteado también que podía ser alguien distinto a los imputados los que dieron muerte a Brian Ávalos, con sustento en la afirmación que nos da Glizt de que Cabeza indicó que el autor había sido un paraguayo. En la reunión no había ningún paraguayo. Se contradice con todo lo que venimos sosteniendo, en base a los testimonios. Las únicas personas que estuvieron junto a Brian Ávalos antes de sufrir las lesiones son los imputados Cejas y Ogas. Tres se dirigieron a las vías y solamente dos volvieron. El que faltaba del grupo fue encontrado por Muñoz en las vías. No puede sostenerse esta otra versión de la intervención de alguien ajeno a los imputados. Debe tenerse en cuenta lo que dijo el propio Ogas en su indagatoria, aunque evidentemente orientado a colocarse en una mejor situación procesal, atribuyendo exclusivamente en el coimputado la responsabilidad, pero ello no es así. Ambos, Cejas y Ogas son los autores del hecho, podemos advertir que desde el inicio de este tramo del hecho, cuando Cejas y Ogas admitieron la compañía de Dibu a comprar cerveza, ya estaba previsto lo que sucedería. Lo de comprar la cerveza era la excusa. Hay varios elementos que destacan que este accionar ya estaba previsto. La circunstancia de que no permitieron que nadie más los acompañara. Recordó también Fernández, que Marisa dijo que iban a hacer algo, este algo era dar muerte a Brian Ávalos. Cejas le dice a Ogas: te animas a tirarlo al río. Precisa también Fernández que Ogas se paró como para pegarle a Ávalos, y Cejas dijo: todavía no le hagas nada al guacho. Todo el accionar de los imputados, por más que Ogas pretenda presentarse como un mero espectador de lo que llevaba adelante, surge de un análisis lógico . Que a su vez después de cometer el hecho son corroboradas. Las frases: lo matamos al guacho, no lo vayan a buscar. Tamibén lo que recuerda Diego Fernández cuando estaba en la casa de Cejas, que Ogas se atribuyo haber dado muerte a Ávalos. Lo que dice Goncalvez Vilao: métanse adentro que a este guacho lo matamos, lo matamos. Tanto Cejas como Ogas se imputaban mutuamente la comisión del hecho. Las manchas de sangre que tenían ambos imputados, en sus ropas y en su cuerpo, que fueron precisadas por los testigos. Lo que los obligó inclusive a cambiarse sus ropas. No puede seriamente admitirse la versión de Ogas  sobre este sorpresivo ataque. Si alguien se siente agredido por un cuchillo como en este hecho, no creo que haya ido a buscar el auxilio de Ogas, lo primero que uno hace instintivamente es alejarse del lugar de la agresión. Evidentemente, por la entidad y cantidad de lesiones, Brian no pudo huir del lugar. Precisamente por la intervención de Ogas”.
Tras sus conclusiones en el análisis y valoración de la prueba en cuanto a la materialidad y participación de los acusados en el hecho, el Fiscal planteó la imposibilidad de acusar a Claudio Martín Cejas y Elvio Alejandro Ogas en orden al delito de homicidio agravado por haberse cometido con alevosía y ensañamiento, conforme fuera requerido en  la elevación a juicio.
Para ello sostuvo que esas circunstancias agravantes deberían haber sido puestas en conocimiento de los imputados desde el inicio, en este caso, desde la indagatoria. Indicó que de la lectura de la descripción del hecho atribuido en las respectivas indagatorias, como así también luego en el auto de procesamiento, no surge que los elementos subjetivos y objetivos de la alevosía o ensañamiento hayan sido informados a los imputados.
En ese sentido, sostuvo que debía mantenerse la congruencia desde el inicio en la descripción del hecho, pues de lo contrario se vulnera el derecho de defensa en juicio, por lo que entendió que la conducta atribuida a los imputados Cejas y Ogas debe ser encuadrada en el delito de homicidio simple, en calidad de coautores.
En forma subsidiaria, el Dr. López Lecube indicó que en el hipotético caso de tomarse por cierta la versión de Ogas, con sustento en lo que viene desarrollando el Tribunal a partir de lo decidido en la causa nro. 2517 “Chabán y otros”, podía llegarse a sostenerse la autoría de Ogas en la calidad de comisión por omisión. Se remitió entonces a los términos y citas doctrinarias y jurisprudenciales que ya desarrolló el Tribunal en esos autos.
Al momento de graduar la sanción, tras reseñar la edad y condición de la víctima, la entidad de las lesiones, la falta de siquiera un presunto motivo que haya determinado el accionar de los imputados, su normalidad psicofísica, la falta de arrepentimiento de ambos, y, como atenuantes, la falta de antecedentes penales en el caso de ambos, y la menor edad en el caso de Ogas, solicitó se le imponga la pena de 20 años de prisión a Claudio Martín Cejas y la de 18 años a Elvio Alejandro Ogas, más las accesorias legales y costas.

 

La sentencia

En atención a todas las razones expuestas a lo largo de presente, el Tribunal

                    RESUELVE:
I. CONDENAR a CLAUDIO MARTÍN CEJAS a la PENA de VEINTE AÑOS DE PRISIÓN, accesorias legales y costas, por considerarlo coautor penalmente responsable del delito de homicidio simple (arts. 12, 29 inc. 3°, 45 y 79 del Código Penal de la Nación, y art. 403 del Código Procesal Penal de la Nación). FIJAR como VENCIMIENTO de la pena impuesta el dieciocho de diciembre de dos mil veintinueve (18/12/2029).

                    II. CONDENAR a ELVIO ALEJANDRO OGAS a la PENA de DIECISÉIS AÑOS DE PRISIÓN, accesorias legales y costas, por considerarlo coautor penalmente responsable del delito de homicidio simple (arts. 12, 29 inc. 3°, 45 y 79 del Código Penal de la Nación, y art. 403 del Código Procesal Penal de la Nación). FIJAR como VENCIMIENTO de la pena impuesta el dieciocho de diciembre de dos mil veinticinco (18/12/2025).

 


 

 

 

 

 

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